Después de años de cometer desplantes, arrebatos, etc., etc., nuestro titular del Ejecutivo nos había dado felicidad como Alicia en el país de las maravillas, habían pasado 21 días del mes sin haber metido las extremidades.
Se había dado el lujo de aguantar una huelga-trampa de transporte sin decir esta boca es mía, además, acertadamente había logrado soluciones sin discusiones de su parte, dejando que las cosas se resolvieran por los cauces que debían seguir.
Pero su psicosis de mando no se hizo esperar, y se dio a la tarea del mes: Echar de su cargo al único funcionario de este paisito que era libre, soberano e independiente y además eficiente, el Sr. Augusto Navarro, ministro de Agricultura, a quien se vio no pudo aguantar “a tuto”, pues según parece pesaba mucho y era de muy mal ejemplo para los otros ministros mega asalariados que calladitos y a buen recaudo saborean las mieles del poder, por tanto su ego no podía soportar esta situación que lo estaba quemando.
Los fantasmas de José Antonio Alvarado, Sergio García Quintero, Ramón Kontorosky, Eliseo Núñez y León Núñez con sus escritos, deambulan por su mente.
Edgard Delgadillo Peña.