- Educación formal es deficitaria, pues no existen muchas escuelas en la zona y los menores deben navegar largas distancias para ir al colegio
Germán Miranda/Especial para LA [email protected]
WASPAM, RÍO COCO/RAAN.- Los niños miskitos reciben muy poca instrucción en la educación formal, pues el sistema no garantiza las coberturas adecuadas. No existen escuelas en las 110 comunidades así que centenares de niños tienen que navegar en cayucos a otras comunidades para recibir el pan del saber. Los maestros imparten las clases en la lengua miskita.
En este sitio el idioma extranjero es el castellano. Niños, niñas, jóvenes y adultos lo hablan poco, pero lo entienden. Ellos se comunican en miskito, su lengua materna.
La mayoría de los niños reciben sus clases con el estómago vacío y tienen que esperar hasta el mediodía para comer un pedazo de banano con un poquito de arroz sancochado y si tienen suerte puede encontrar en su plato un trozo de carne de venado.
UNA RUTA TURÍSTICA PERDIDA
Las bellas aguas del Wangki ofrecen un espectáculo a los ojos de cualquier visitante. La navegación en panga, pato o cayuco, pequeños barcos, en la Barra de Cabo Gracias a Dios, a la entrada del mar, es una belleza.
El curso del agua se acompaña de pájaros, gaviotas, cocodrilos, tortugas de río, iguanas, peces y con suerte se escucha el rugido de algún tigre hambriento, poniendo el anzuelo final para quedar prendado de tanta belleza natural en tierras nicaragüenses.
En la región de Ocotal usted disfruta de seis hermosos y peligrosos raudales que posee el río, los cuales deben ser cruzados en cayucos por comunitarios miskitos que son especialistas a desafiar el peligro, frente al temor de los que visitan por primera vez la región.
LA AMABILIDAD DEL NICA
La travesía que inició en la ciudad de Waspam hasta donde arribé en avión, llegó a su fin, luego de varias horas sobre el legendario Wangki y de haber visitado comunidades llenas de gente amable, que me permitieron conocer un poco las costumbres, cultura y lengua de los habitantes del Río Coco.
“Nina Dia” (¿cómo te llamas?); “Nanki” (¿cómo estás?); “Lee Want” (quiero agua); “Plun Pum Piran” (quiero comer), fueron algunas de las expresiones que algunos habitantes de la zona, entre ellos un pequeño niño, me enseñaron.
Como todo un maestro me introdujo en lo más básico de su lengua madre, ¿cómo se dice mujer en miskito? Pregunté, y presto me dijo “Mairin”; tía: “Anti”; bonito o hermoso, “Penkira”; hombre pequeño, “Man Sirpi”; Sí, “Lahla Apo”; “No” se dice “out”; ¿por qué?, “Apia”; “Día Muny”, qué día.
Hablando con este pequeño niño me preguntaba: ¿Por qué en los colegios del Pacífico a nuestros niños y jóvenes, incluso en las universidades estatales y privadas, no enseñan lengua miskita, que también es parte de la cultura de nuestro país?