Javier Castillejo en la lona luego que una potente izquierda de Oscar de la Hoya pusiera el broche de oro a un rotunto triunfo.

Agil, errático, sin punch

Edgard Tijerino M. [email protected] No hubo espectacularidad… ¿Cómo fue posible meter la emoción dentro de una botella mientras Oscar de la Hoya conquistaba su quinto cinturón mundial derrotando al español Javier Castillejo sin perder round?… El USA Today, el Washington Post y el Boston Globle, le concedieron ventaja de 12 puntos 120-108… ¿No es eso […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

No hubo espectacularidad… ¿Cómo fue posible meter la emoción dentro de una botella mientras Oscar de la Hoya conquistaba su quinto cinturón mundial derrotando al español Javier Castillejo sin perder round?… El USA Today, el Washington Post y el Boston Globle, le concedieron ventaja de 12 puntos 120-108… ¿No es eso un récord?… Podría serlo.

Sin embargo, no fue una gran pelea… No una gran demostración de Oscar. Eso sí, un triunfo legítimo, una puntuación indiscutible, un combate unilateral en la acción, un resultado histórico porque le permitió a De la Hoya convertirse en apenas el tercer púgil con cinco coronas en casilleros diferentes, pero no fue algo grandioso en lo referente a la actuación, ni por parte de Oscar, ni por el lado de Castillejo.

¿A quién culpar?… Quizás a las circunstancias, o al español Castillejo.

Esperábamos que como un Campeón en defensa de su corona, Castillejo realizara una actuación como la de Rusell Crowe en “El Gladiador”, temeraria, corajuda, impresionante, como lo hizo siempre consciente de sus limitaciones técnicas, ese formidable golpeador que fue Rocky Marciano.

Pero, ¿qué hizo?… Retroceder cediéndole la distancia a un rival más rápido y desbordante que supo sacar provecho de las tres pulgadas de ventaja en alcance. Castillejo y la gente de su esquina, sabían que dentro de ese planteo, no tenía futuro, pero se resignaron, y eso “robó” emoción.

Castillejo tenía la obligación que conocer tan bien a De la Hoya como usted y yo, y consecuentemente, saber que sólo forzando una ritmo de pelea agitado, tomando todos los riesgos imaginables, podría estrechar el espacio y conseguir golpear con continuidad y poder… ¿Por qué no lo hizo?… ¿De que tamaño es su corazón?

De la Hoya estuvo muy activo, lo necesariamente agitado, presionando en todo instante, pero muy errático –incluso con un Castillejo atrapado por las sogas- y sin el punch capaz de levantar al público de sus butacas… La caída del español en el último asalto, consecuencia de una arremetida, sorprendió.

A diferencia de Trinidad, en las 154 libras, su capacidad de agresión no es lo suficientemente dañina… ¿Por qué no pudo centrar sus disparos en la corta distancia cuando el adversario no tenía posibilidades de replicar?

Oscar se desgastó en sus reservas físicas, precisamente por su falta de precisión…Y es que los golpes que van al vacío, disparados con una frecuencia elevada, agotan.

Un Campeón que no es capaz de ganar un solo asalto frente a un retador al que podía resistirle su golpeo, no era lo que esperábamos de Castillejo, fuerte como un ropero y mostrándose al mundo por TV.

En sintésis, un De la Hoya ágil, agresivo, poniendo la mayor presión posible, pero errático y sin el punch requerido para simplificar, obtuvo sin discusión su quinto título mundial, igual que Hearns y Leonard, pero sin poder meter al público en el cuadrilátero como lo había hecho en otras peleas.

DIFICIL, MUY DIFICIL

De la Hoya habló de estar ansioso por meterse nuevamente a un ring con Trinidad o Mosley. En cada uno de esos casos, necesita mucho más de lo mostrado la noche del sábado.

¿Qué es lo nuevo con Floyd Mayweather?… El adiestrador necesita revisar el video del sábado para trabajar en varios ajustes, necesarios en las 154 libras.

La pelea con Fernando Vargas parece algo seguro. Ambos la necesitan para saber que tipo de proyección pueden alcanzar.

Atrapado otra vez por la grandiosidad del espectáculo, De la Hoya parece estar interesado en seguir en el boxeo. Nació para eso, no para cantar, pintar o filosofar, aunque puedan pagarle bien por todo eso.

A los 28 años, no está golpeado. Sus costillas permanecen completas.  

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