En Letra Pequeña

Fabián [email protected]

Demasiado tarde

¿Qué tanta responsabilidad tiene don Enrique Bolaños en el pacto que hoy repudia? Posiblemente en ningún momento tuvo poder alguno para incidir en el desenlace de los hechos, pues todos saben que durante su vicepresidencia estuvo relegado a actividades protocolarias y decorativas. Su opinión, sin embargo, hubiese hecho la diferencia. Y lo que yo recuerdo de don Enrique es que en el momento que se urdía el pacto sostuvo posiciones timoratas en las que lo calificaba como “un mal necesario”. Después de dejar el gobierno, poco a poco ha ido endureciendo esas posiciones, más por estrategia electoral que por principios y, apuesten si quieren, al final de la campaña va a ser el más fiero cruzado contra el pacto. ¡Cosas de la política!

Dos opciones y media

Lo que no parece darse cuenta don Enrique es que si él llega a la Presidencia de la Republica es básicamente por el pacto que ha prometido matar, gracias a una calculada, sostenida y cuidadosa política de eliminación de candidatos que ha llevado al electorado nicaragüense a tener sólo dos opciones y media para escoger. Si te corrés te mato, si te quedás te tiro.

Máquina trituradora

Para la ejecución de esa política se ha diseñado una máquina trituradora, eufemísticamente conocida como “instituciones del Estado”, que va dejando un reguero de sangre, brazos y piernas cercenadas y cabezas decapitadas. La última es la de José Antonio Alvarado que se exhibe en las aceras del Consejo Supremo Electoral. Y fíjense si les importa guardar apariencias, que esta vez el presidente Arnoldo Alemán ni siquiera quiso ensuciar al PLC con la inhibición y mandó al Consejo Supremo Electoral que fuese él quien por sus propias pistolas liquidara al condenado.

Mano larga

Y no vengan los magistrados liberales en esos arrebatos de dignidad que de repente les atacan, a pedir respeto diciendo que son un poder independiente, porque es sabido que cada uno de ellos son dedos de la larga mano de Arnoldo Alemán. Y cuando de funcionar no importa ni el estado en que aquél esté, ni que esté en Pochomil.

“Que sí, que si se puede”

El defenestrado ministro del Mag-For, Tuto Navarro, demostró que “que sí, que si se puede” estar en el gobierno y tener criterio propio. Navarro, que duró más de lo que se esperaba, se desahució como funcionario público cuando empezó a criticar duramente los megasalarios y el despilfarro que se hace con el dinero que maneja el gobierno. Y aunque ahora vaya a trabajar por la causa roja, hay que reconocer que fue consecuente con lo que predicó. A diferencia de otros.

Al revés

Miren cómo las cosas andan al revés en Nicaragua. Ser despedido del gobierno es un mérito digno de poner en el currículo, y más bien resultan cuando menos sospechosos aquellos funcionarios que van de institución en institución para cumplir encargos. Revisen los nombres de los que han estado en uno y otro lado, y van a ver como no es por talento que han durado tanto.  

Editorial
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