Con relación al comentario del señor Kellermann (“que empresarios subsidien transporte”) permítame decirle señor que la solución al problema no es tan fácil y es producto entre otras muchas cosas, de una falta de visión del gobierno, tan pobre no sólo en recursos financieros, sino peor aún, falto de políticos y funcionarios honrados que vean por los intereses de sus compatriotas, hermanos de sangre por destino.
El problema es más grave de lo que se piensa, no tenemos planes, programas de desarrollo congruentes y realistas, no tenemos una claridad en las cuentas públicas, la corrupción no se acaba y pareciera que nadie hace nada por parar tanta corrupción y el problema del transporte no se soluciona con el pago de 0.50 centavos o un córdoba a cada empleado, el valor adquisitivo de un salario empobrecido por la inflación, es cada día menor.
Triste desgracia la nuestra, que habremos de pasarnos nuestra historia en enfrentamientos y luchas fratricidas, soportando dictaduras, derramando sangre inocente, sumidos en la pobreza, pasando de gobiernos de derecha, a izquierdas, de nuevo a terratenientes y próximamente… sólo Dios sabrá nuestra suerte, recordando a Rubén Darío, “¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas?, ¿qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas?”.
Vergüenza, pena, tristeza, rabia, indignación, coraje, son los tristes sentimientos de aquellos que vemos cómo nuestro país sigue siendo destrozado sin piedad por la ambición del poder.
Daniel Rivera
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