- Nick Perdomo, Gerente de
Nick’s Cigar
Roberto Fonseca L. [email protected]
Detrás del amplio escritorio de su oficina, pegadas a la pared, Nicholas Perdomo, “Nick”, exhibe orgulloso la bandera de los Estados Unidos y un juego de fotos suyas, mucho más joven, acompañando al presidente Ronald Reagan, durante una visita del ex mandatario norteamericano a Miami.
El detalle tiene gracia, ya que cuando Nick Perdomo vino a Nicaragua a fundar la fábrica Nick’s Cigar, en Estelí en 1996, todavía se encontró con pintas en las paredes que decían “Yanki go home” (Yanki, vete a casa).
¿Cómo se imagina a su cliente?
Grueso, happy, con una sonrisa y un tabaco en la boca.
Varios puros que están produciendo salieron en el ranking de Cigar´s Aficionado del mes de junio, ¿cree que son justos con la puntuación que les otorgan?
Claro que sí. El tabaco nicaragüense es de primera calidad, yo lo veo, lo huelo todos los días, cuando me lo traen a probar. Nosotros no sufrimos con la caída del consumo de tabaco en el mundo, porque nunca nos apartamos de nuestra línea, hacer el mejor producto al más bajo costo. Hacer un puro de alta calidad, inmejorable, al mejor precio.
¿Cuál es su secreto?
Un fumador reconocería nuestro tabaco por la liga que nosotros hacemos, la mezcla que usamos… Nadie puede hacer eso. El secreto es el blended (la mezcla). Usamos tabaco de Nicaragua, de Honduras, Santo Domingo, y capa Cameron, que viene de África, así como de México y de Indonesia. Además, nuestro tabaco pasa por diez segmentos de control de calidad.
¿Usted paga por estar ahí, en el ranking?
¡No!, yo no le pago a nadie. No hacemos eso.
¿Pero, les manda sus productos para que los prueben?
No, todo lo que sale de aquí va para la oficina nuestra en Miami.
¿Qué ventajas ha encontrado en Nicaragua?
Aquí hay varias. El tabaco de aquí es muy bueno, los empleados también son buenos, aunque políticamente conflictivos. En el año 96 empezamos con 5 empleados, hoy tenemos 527. Alquilamos en un inicio una casa, hoy tenemos un edificio que cuesta medio millón de dólares, y no se lo debemos a nadie. Además tenemos el local donde se fabrican las cajas, corrales con ganado y caballos de raza, y estamos por construir un almacén para vender productos más baratos a los empleados.
¿En cuánto estima su inversión?
En unos 15 millones de dólares.
¿Y le ha sido rentable?
Sobre todo me ha dado satisfacción. Yo pasé mucha necesidad de niño, hoy hemos traído bienestar a este lugar, hemos traído trabajo. Creo que va progresando la ciudad, mejoran las calles, hay más comercio. El boom del tabaco hizo sus efectos aquí.
Creo que Nicaragua va cogiendo su camino, se ve mucho mejor que hace seis años cuando entré aquí. Daba pena. Recuerdo un letrero que decía: “Yanki go home”, hoy ya no ves eso. El gobierno antes del 79 acabó con el tabaco, con las plantaciones, con las fábricas. Creo que nadie quiere regresar a eso, al pasado. Así que vamos a estar aquí hasta que Dios quiera.
¿Cómo es su relación con las autoridades municipales?
Aquí nos llevamos bien, nadie me molesta a mí, yo no los molesto a ellos.
¿Le ha servido estar bajo el régimen de Zona Franca?
Claro, para agilizar la entrada de productos, de mercancía. Hoy tardo dos días para sacar las cosas, antes eran quince días. Nos conviene a nosotros, al gobierno y al trabajador. El año pasado tuvimos que parar dos veces porque la mercancía estaba en el puerto, en aduanas. Una cosa inverosímil.
Usted me dijo que ellos mantienen a un empleado aquí, ¿así es?
Sí, ella (funcionaria de la Zona Franca) tiene su oficina aquí, controla todo lo que entra y sale. Hace un reporte diario. En estos momentos, anualmente estamos exportando un poco más de 7 millones de puros.