Interpretando la verdad

Julio Ignacio Cardoze*

Uno de los tradicionales defectos de la política exterior americana, especialmente con América Latina, es que no tiene un “standard” al cual los países puedan ajustarse, de tal forma, como en el caso de Nicaragua, que históricamente hemos visto un zigzagueo constante en sus relaciones, pasando del intervencionismo directo, enviando los marines y administradores de aduanas, al proteccionismo, como lo hicieron con los Somoza, mientras les fueron útiles; al abandono, cuando ya no les fueron, volviendo otra vez al intervencionismo, esta vez diplomático, para ayudar a subir a los sandinistas al poder, porque nadie puede negar que el gobierno de Carter; les ayudó, a la guerra contra ellos, cuando no les convino a sus intereses, para pasar a lo que yo llamo un período de cierta indiferencia, ni muy muy, ni tan tan, durante doña Violeta y Alemán.

Entre los cambios más notorios que hemos sido testigos están los períodos de indiferencia americana, dejar hacer, dejar pasar, de doña Violeta y Alemán, porque la política de entonces fue para ellos, que el único requisito para que se respetara a cualquier gobierno como democracia, era ser electo por el voto popular libre y justo, pero si analizamos el reciente discurso del sub-secretario de Estado, Lino Gutiérrez, en Nicaragua, notamos un cambio, pues fue bien claro cuando dijo que “Hemos aprendido que la democracia es mucho más que realizar elecciones libres y justas”. ¿Y por qué este cambio?, nos preguntamos, y encontramos la respuesta con facilidad en el presidente Chávez de Venezuela, que muy democráticamente hizo un plebiscito, cambió la Constitución con apoyo total del pueblo, y ha sido electo dos veces presidente en elecciones incontestables, pero su actitud, no conviene a los intereses americanos, de ahí que Lino Gutiérrez ahora diga que: “Han aprendido que la democracia es algo más que el voto libre y justo”, y lo dijo en Nicaragua, donde puede repetirse el dilema “chavista” de la democracia, si Ortega es electo en unas elecciones por la voluntad popular, y para intentar pararlo, ahora le agregan al criterio americano de la democracia, para América Latina solamente, porque en los USA son diferentes, algunos otros ingredientes.

En su discurso de definición de una democracia elástica y acomodaticia a los intereses americanos para Nicaragua, aunque dijo algunas cosas que se pueden considerar injerencistas, negándonos, lo que es permitido para ellos, y explotadas al máximo en grandes titulares por los intereses anti-sandinistas, especialmente por aquéllos acostumbrados a no hacer nada por Nicaragua, y a que otros, especialmente los americanos, les saquen las castañas del fuego, porque ellos son incapaces de hacerlo, la verdad es que dijo también otras que le afectan a los no sandinistas, a los oportunistas políticos, a los indiferentes, a los cívicamente irresponsables, a los que se preocupan solamente cuando piensan que les pisarán los callos y a los falsos patriotas.

Por ejemplo, entre las cosas que dijo Lino Gutiérrez, pero que esos intereses oportunistas no destacaron, y más bien se hicieron de oídos sordos, fue que: las instituciones democráticas deben ser lo suficientemente fuertes como para sobrevivir sin importar quién resulte electo, y que politizar las instituciones, como lo ha hecho Arnoldo por ejemplo, representa un paso atrás en el camino hacia la democracia. Otra cosa interesante que dijo, pero que el gobierno del PLC actual, y sus apologistas, ni se dieron por aludidos fue, que una institución clave es el sector judicial, y que los ciudadanos deben poder confiar en sus sistemas judiciales para que florezca la democracia. Estas cosas aparentemente no hicieron eco, en su euforia de que los americanos venían a ayudarles contra los sandinistas, en aquéllos que tienen más responsabilidades con la nación, los políticos alemancistas, autollamados democráticos y la clase empresarial.

Lino Gutiérrez casi al final de su discurso dijo también algo, que para algunos en Nicaragua fue como: “si te vi, ni te conozco”, y fue una frase que debería quedarnos grabada a todos en la conciencia: “La democracia no es un pasatiempo, es un compromiso de por vida”.

* Ex ministro del Trabajo.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí