Crisis y “trueques”

Freddy [email protected]

A pocos meses de las elecciones, existe un clima de presión social por el alza del transporte, encarecimiento de los servicios públicos, la “guillotina judicial” pende sobre centenares de cafetaleros, la violencia se ha incrementado en las zonas rurales, el poder adquisitivo de los nicaragüenses cada día se reduce y los salarios se mantienen congelados.

La cúpula del FSLN no pierde la oportunidad de sacarle provecho al desgaste del gobierno, a la crisis institucional en el Consejo Supremo Electoral (CSE) y al contenido del pacto libero-sandinista.

Los sandinistas podrían estar apostando a algo muy importante a cambio de la inhibición del doctor José Antonio Alvarado, candidato a la vicepresidencia del Partido Conservador.

A cambio de la inhibición de Alvarado el FSLN puede obtener el nombramiento de magistrados sandinistas en los distintos Tribunales de Apelaciones del país y el compromiso de que los liberales a través de la Corte Suprema de Justicia puedan contribuir a revocar la resolución del Tribunal de Apelaciones de Managua que sobreseyó al ex contralor Agustín Jarquín Anaya. Esto último se daría si los sandinistas ganan las elecciones y el ex contralor está molestando mucho al gobierno de Daniel Ortega con la fiscalización de los bienes del Estado y la transparencia en la administración pública.

Los sandinistas también tratarán de obtener réditos tangibles en el ámbito económico y político, a cambio de beneficiar a los liberales en decisiones políticas coyunturales que les permitan respirar a estos últimos hasta las elecciones del 4 de noviembre. Un funcionario del gobierno me comentó que pensar en una Asamblea Constituyente en este momento es algo improbable, pero no imposible porque “estamos en Nicaragua. La crisis actual que generan los liberales y sandinistas quizás nos conllevará a situaciones reprochables, pero lo importante es no detener las elecciones”.

Los liberales están en una situación difícil en este proceso electoral frente al repunte del FSLN, pero este epitafio lo escribió el mismo partido gobernante en medio del “romance” del pacto libero-sandinista cuando se reformó la Constitución Política y se establecieron los porcentajes necesarios para un triunfo electoral.

El artículo 147 de la Constitución establece que “para ser elegidos presidente y vicepresidente de la República, los candidatos a tales cargos deberán obtener como mayoría relativa al menos el cuarenta por ciento de los votos válidos, salvo el caso de aquellos que habiendo obtenido un mínimo del treinta y cinco por ciento de los votos válidos superen a los candidatos que obtuvieron el segundo lugar por una diferencia mínima de cinco puntos porcentuales…”

Si los sandinistas siguen punteando y los liberales continúan desgastándose y no obtienen el apoyo de los conservadores, la historia de las próximas elecciones, entonces está escrita desde cuando se reformó la Constitución. Esto no significa que los liberales no tendrán poder aunque pierdan las elecciones, el pacto libero-sandinista seguirá funcionando.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí