AFP
OKLAHOMA CITY, EE.UU.- El atentado perpetrado el 19 de abril de 1995 en Oklahoma —por el cual Timothy McVeigh, de 33 años, fue ejecutado este lunes— dejó 168 muertos y 600 heridos, y sigue siendo hasta la fecha el más grave en la historia de Estados Unidos.
19 de abril de 1995, 09H02: una mañana de primavera como cualquiera en esta ciudad del centro-oeste del país se convirtió de pronto en una horrenda pesadilla, cuando un camión-bomba estalló frente al edificio Albert Murrah, ocupado por oficinas donde funcionan varias administraciones federales y una guardería.
En medio segundo, el inmueble —donde trabajan unas 500 personas— quedó totalmente destrozado y se derrumbó parcialmente. Los gritos de los sobrevivientes, incluyendo varios niños, fueron ahogados por una cortina de escombros, fuego y humo.
El artefacto colocado por Tim McVeigh pesaba más de dos toneladas. Los coches de las inmediaciones se incendiaron, los parquímetros arrancados de cuajo y los vidrios de todo el vecindario saltaron en pedazos. Algunos objetos fueron a parar a varios kilómetros de distancia.
Otras veinticinco construcciones sufrieron daños severos y trescientas daños de menor importancia. Solamente un 10% de las personas presentes en el edificio Albert Murrah salieron indemnes.
Tras 16 días de angustiosas búsquedas ante las cámaras de televisión de todo el mundo, las autoridades establecieron el balance final de la tragedia: 168 muertos (incluyendo 19 niños de la guardería) y 674 heridos, 219 niños y adolescentes perdieron a uno de sus padres y 30 quedaron huérfanos de padre y madre. Además, unas 7,000 personas se quedaron sin lugar de trabajo.
Ese mismo día, poco despues de las diez de la mañana, la policía detuvo a un hombre de pelo corto y aire adolescente en la parte norte de Oklahoma, porque su automóvil no tenía placa. Timothy McVeigh, de 27 años, simpatizante de las milicias (unos grupúsculos hostiles al gobierno federal) fue identificado rápidamente como el autor del atentado.
Ex soldado modelo de la guerra del Golfo, fue declarado culpable y condenado a muerte en 1997.
Pese a que durante su juicio se declaró inocente, McVeigh acabó por reconocer rápidamente los hechos, y explicó que pretendía vengar así el drama de Waco (Texas), cuando la policía federal atacó en 1993 la granja donde estaba pertrechada la secta de los davidianos, desencadenando un incendio en el cual murieron unas 90 personas, incluyendo unos veinte niños.