Matthew LeeAFP
WASHINGTON.— Estados Unidos espera que la primera cumbre entre el presidente George W. Bush y su homólogo ruso Vladimir Putin, marcada para el próximo sábado en Eslovenia, le dé un tono más positivo a las relaciones bilaterales, enturbiadas por resabios de la Guerra Fría.
Desde el retorno de los republicanos al poder en enero, las dos grandes potencias nucleares tienen fricciones en diversos aspectos, entre ellos el proyecto de defensa antimisiles de Washington y la no proliferación de armas nucleares.
La detención en febrero del agente del FBI, Robert Hansen, sospechoso de espiar para Moscú durante 15 años, desató expulsiones recíprocas de diplomáticos estadounidenses y rusos y no hizo más que agravar el malestar entre los gobiernos.
Moscú reprocha a Washington querer reemplazar el tratado de misiles antibalísticos ABM de 1972 para construir su escudo antimisiles. Washington, en tanto, está inquieto por el deseo de Rusia de aumentar su cooperación nuclear con Irán.
Otras cuestiones no menos importantes estarán en el orden del día; entre ellas la ampliación de la alianza atlántica, la libertad de prensa en Rusia y la situación de Chechenia.
Esperan acuerdos positivos
“La relación está envenenada por una cantidad de problemas. Su solución ni siquiera permitiría la relación ideal que esperábamos 5 ó 10 años atrás”, dijo Philip Gordon, ex director de asuntos europeos del Consejo Nacional de Seguridad de la administración de Bill Clinton.
La consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, espera que la cumbre conduzca a una comprensión mutua y a una mayor cooperación sobre la defensa antimisiles o la crisis de Medio Oriente.
“Queremos establecer entre los presidentes vínculos personales que puedan ayudar a una relación constructiva y realista”, dijo Rice la semana pasada.
Pero, según ella, “el éxito de esta cumbre debe ser visto a largo plazo”.
“No esperamos acuerdos importantes”, afirmó Rice, destacando que el encuentro debía durar únicamente unas dos horas.
“Pienso que será un éxito (…) y ambos hombres van a encontrar que tienen muchas cosas en común en la perspectiva de una relación ruso-norteamericano lograda”, añadió.
Algunos expertos no comparten este punto de vista. “No considero que los presidentes Bush y Putin tendrán mucho en común”, estima Gordon.
“No pienso que veamos una repetición de lo que ocurrió entre Bill y Boris a comienzos de los años 90”, estimó por su parte Ivo Daalder, de la Brookings Institution, centro de análisis basado en Washington, respecto a las relaciones de cordialidad entre los ex presidentes Bill Clinton y Boris Yeltsin.
Reunión será determinante
Ivo Daalder, de la Brookings Institution dijo que “este encuentro va a determinar el ambiente porque Putin va a saber qué piensa Bush y Bush querrá saber que piensa Putin. Si se entienden mal, será determinante para el resto de su relación en los próximos años”.
Para Ariel Cohen, investigador del Heritage Foundation, un centro de estudios conservador basado en Washington, Rusia es “un país que no es enemigo ni aliado de Estados Unidos”.