Sobre el niño que murió de tétanos

Leónidas Alvarez

El treinta de abril recién pasado la Ministra de Salud dijo que un niño murió de tétanos, que el niño se había herido gravemente y que no había recibido ni una sola dosis de vacuna contra el tétanos.

Fue todo lo que le escuché decir acerca del caso, pero por el énfasis con que dijo que el niño no había sido vacunado del todo, se podría pensar que ya poco o nada se puede hacer para salvar a un paciente de la muerte por tétanos si no está vacunado.

El comentario que estoy haciendo se debe a que desde 1979 desaparecieron de Nicaragua la antitoxina tetánica (ATT) y la inmuno globulina antitetánica humana (IGT), y la mayoría de los médicos jóvenes ignoran su uso, pues cada vez que a los internos y a médicos que me ayudaban en la atención de los niños a mi cargo, les preguntaba qué había que hacer con un herido con éstas o aquellas características, no acertaban a contestar correctamente y por eso siempre he estado alertando a los médicos del hospital de Estelí acerca del gran peligro que significa no inyectar suero antitetánico a los heridos en quienes está indicado. Antes de la fecha mencionada en todos los hospitales de Nicaragua había suero antitetánico que es la ATT, extraída de caballos inmunizados contra el tétanos y en el mercado farmacéutico se disponía de IGT, que se extrae de personas voluntarias también inmunizadas contra el tétanos, p. Ej. Tetuman de Laboratorios Berna, Hypertet de Laboratorios Cutter y además teníamos todas las vacunas que requiere el programa completo de inmunización, tanto las aplicadas en los programas de salud de entonces como las que éstos no comprendían.

El haber confiado el tratamiento del tétanos sólo a la vacuna es un hecho temerario, irresponsable y con cierta dosis de desprecio a la gente porque cuando se dictó eso, no había inmunización absoluta contra el tétanos, ni la hubo después, ni la hay en ninguna parte, pues hay tétanos y muertes por él en países desarrollados.

Sólo en mentes totalitarias puede caber una idea tan descabellada sin asidero de ninguna especie, pues en la historia de la medicina no se ha conseguido la inmunización absoluta, con la única excepción de la viruela cuya vacuna se elaboró en 1776, pero la viruela no era como el tétanos cuyo microbio está en muchos sitios.

La vacunación es sin duda alguna lo mejor para prevenir el tétanos, pero no es útil cuando ya el paciente está herido. Siempre habrá personas que requerirán la atención médica de sus heridas sin estar apropiadamente vacunadas y pacientes cuya historia de vacuna se ignore. Si estos pacientes sufren heridas que pueden desarrollar tétanos necesitarán el uso de ATT o IGT, lo que puede ser efectivo aún cuando ya el paciente padece tétanos: de modo que sufrir heridas que puedan provocar tétanos no estando vacunado, no constituye una sentencia de muerte.

Hay muchas anomalías en el Ministerio de Salud (MINSA) heredadas del fracasado Sistema Único de Salud, y otras que aparentemente son sólo de forma pero en las que se percibe la mentalidad del conquistador de borrar la cultura del conquistado y aquí se le quitó al médico el lenguaje científico-técnico.

Es preciso que se revise minuciosamente el MINSA y que los funcionarios no se limiten a dejar pasar los programas elaborados afuera por la Organización Mundial de la Salud y la Oficina Sanitaria Panamericana, que están demasiado burocratizadas, sin prioridades acertadas y peor aún virados hacia la izquierda.

El autor es Pediatra  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí