Antonio Ernesto Díaz Brenes
Todos los pueblos de la tierra, desde los tiempos más remotos, hasta los actuales, han tenido siempre líderes y caudillos “iluminados”: El “pueblo elegido de Dios” tuvo a Moisés como caudillo principal, el “pueblo de la nueva alianza” tiene a Jesucristo como líder principal, “ejemplo y guía de todos los cristianos”, los pueblos “gentiles” también han tenido sus grandes conductores y caudillos: Viriato, Aníbal, Escipión, Espartaco, el “esclavo que hizo temblar a Roma” con su rebelión, Julio César, etc. En los tiempos modernos, el México nacionalista tiene a Pancho Villa, Emiliano Zapata, como los más destacados. Y nuestra Nicaragua tiene a Augusto César Sandino y Rubén Darío. ¿Podrían algún día, quitarle a los mexicanos, a Pancho Villa o Emiliano Zapata? ¿Cómo se sentirían los mexicanos, sin esta encarnación de su nacionalidad? ¿Qué sentido tendría la patria para el pueblo mexicano? Y en el caso actual de Nicaragua, no hay en la historia nacional, un caudillo o “conductor de pueblos”, que encarne la nacionalidad nicaragüense mestiza, como el “General de Hombres Libres”. Si Sandino no hubiera existido, habría que inventarlo. La última versión de Sandino (Diario LA PRENSA, 1ro. y 2 de junio de 2001) nos dice que Sandino era espiritista (teósofo) y pertenecía también a la Logia Masónica de “Los espiritistas”. Sandino no era un intelectual, ni escritor, ni técnico especialista o profesionista, ni teólogo, ni científico. La característica destacada del Gral. Sandino es su patriotismo, que lo llevó a una lucha sin cuartel (guerrillas) contra los imperialistas interventores, lo cual nos hace llegar inexorablemente a su indiscutible nacionalismo, en beneficio de las grandes mayorías, pero pertenecientes o al servicio de los intereses de la oligarquía criolla (heredera del poder colonial español), como el nacionalismo del Gral. José Santos Zelaya, liberal como Sandino. Muchos libros se han escrito en torno a la hermosa gesta libertaria del Gral. Sandino, y todos le dan su lugar como líder nacionalista, antiimperialista, que al frente de un ejército mal armado de campesinos y obreros, lucharon por la independencia de su patria.
Sandino no tuvo compromisos políticos con ningún imperio extranjero. Su único compromiso quizás fue con los latinoamericanos que sufrían la misma opresión que su patria. Esto último en lenguaje nacionalista se llama solidaridad fraternal. Respecto al socialismo y comunismo, nosotros creemos que mientras existan naciones industrializadas y ricas que utilizan sus grandes recursos económicos y militares con fines de dominación política, pueblos pobres y subdesarrollados (“supracapitalismo”), el comunismo o socialismo será una esperanza redentora de estos pueblos oprimidos y miserables, mientras exista una brecha, que cada vez se agranda más entre ricos y pobres, sobre la distribución del ingreso nacional; el comunismo o socialismo serán una opción que “no está en el basurero de la historia” (parodiando al procónsul de Norteamérica). La única manera de combatir al comunismo o al socialismo, es a través de un auténtico capitalismo, que es la antítesis del supracapitalismo.