Encuentros poco probables

Tito Rondó[email protected] Recuerdo hace muchos años ver jugar a Estudiantes en la cancha de frontón del Real Madrid. Al ver a Jim Fox capturar un rebote, me puse a pensar: “Si esta gente ya juega con y contra jugadores de la NBA, ¿cuándo veremos un partido Real Madrid contra Celtics de Boston, por ejemplo?” De […]

Tito Rondó[email protected]

Recuerdo hace muchos años ver jugar a Estudiantes en la cancha de frontón del Real Madrid. Al ver a Jim Fox capturar un rebote, me puse a pensar: “Si esta gente ya juega con y contra jugadores de la NBA, ¿cuándo veremos un partido Real Madrid contra Celtics de Boston, por ejemplo?”

De haberlo sabido, la respuesta era “en 1987”, cuando se jugó la primera Copa McDonald’s. Ahora se juega cada dos años, interviene el campeón de Sudamérica, y el número de participantes ha aumentado de dos a cuatro y a seis actualmente. Latinos y europeos juegan en la NBA…

Recuerdo también los famosos partidos de beis entre Italia y Holanda, cuando el feroz bateador procedente de Antillas Neerlandesas Hamilton Richardson, de quien se decía había llegado a triple A, enfrentaba al as italiano Giulio Cesare Glorioso. “¿Cuándo jugarán estos equipos contra Nicaragua?”, pensaba.

En 1970 debutó Holanda en Series Mundiales Amateur, y en 1972 Italia lo hizo en Nicaragua… y Julio César Glorioso todavía estaba en el staff de la “squadra azzurra”, aunque ya de relevista.

En fútbol, por aquellas fechas, o más exactamente el 8 de enero de 1966, la selección de Nicaragua venció al Estudiantes de La Plata de Argentina 2-1, lo cual fue altamente satisfactorio… y lo fue aún más cuando un par de años más tarde Estudiantes se coronó campeón mundial de clubes al ganar la Copa Intercontinental.

Tristemente, desde entonces hemos retrocedido.

En el béisbol, por supuesto, hemos visto cambios gigantescos en un deporte que por más de medio siglo se mantuvo inamovible, sólido como una roca. Se empezó al suave: mejoraron las manoplas. Casi ni nos dimos cuenta.

Los Bravos se mudaron de Boston a Milwaukee, y los Atléticos de Filadelfia a Kansas City. No mucho cambio… Otros equipos se mudaron, a San Francisco y Los Angeles.

De repente algo sorprendente, telúrico casi. La expansión. Existen nuevos equipos, Serafines de Los Angeles, Mellizos de Minnesota, los “nuevos” Senadores de Washington, y poco después, los Mets de Nueva York y los Colt .45 de Houston.

Mi juventud asimiló el cambio, aunque lamentando que la temporada de 154 juegos, la medida oficial y eterna de una temporada, se volvía de 162 casi sacrílegamente.

Después de más expansión y la llegada de los campeonatos de liga previos a la Serie Mundial, el cambio más radical en la historia. En 1973, Ron Blomberg de los Yanquis se convierte en el primer bateador designado del mundo, el cual ya nunca sería el mismo.

Cuando aparecieron más equipos, tres divisiones, una tercera ronda en la postemporada y lo más extraño, el equipo “comodín” o “wild card”, ya lo que nos parecía raro era que no hubiera cambios…

Pero también se ha dado uno que me gusta mucho, que lo encuentro como una especie de oasis en la temporada: los juegos interligas. Dodgers-Angelinos, Cachorros-Medias Blancas, Yanquis-Bravos. Qué bien. A disfrutar.  

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