Federico Dueñ[email protected]
Con una diferencia porcentual superior al cinco por ciento, Alejandro Toledo venció al contrincante aprista Alan García, en la segunda ronda electoral para obtener la Presidencia del Perú.
Triunfó la democracia indudablemente, lo avalan los entes y observadores internacionales testigos del proceso, el pueblo arrojó sobre las urnas electorales su voto efectivo y secreto.
El ciudadano puede estar tranquilo del buen uso que se dio a su voto en el interior de la maquinaria del ente gubernamental a cargo del proceso electoral peruano. Hay credibilidad y confianza en el proceso. Eso es muy bueno, definitivamente y, es mejor si vemos que en las elecciones anteriores (a no más de dos años), el ex presidente y fugitivo Alberto Fujimori ganó, pero a la mala, con toda clase de descaradas trampas y marrullerías, acción que le llevó a buscar nuevas elecciones y después a huir del Perú, para asilarse en el Japón.
Toledo, “El Cholo”, fue la víctima de Fujimori, fue el contrincante que se enfrentó al poderoso en el trono, poseedor de inagotables recursos del Estado, para soportar económicamente su costosa campaña presidencial. Toledo aguantó con valentía también los ataques del Alan García… que cocainómano, que mujeriego, que borracho. Bueno. El colmo, hubo un incidente, el de una jovencita de 13 años quien reclamó a Toledo por su paternidad ante los medios de difusión precisamente cerrada la campaña propagandística. ¿Una zancadilla de la oposición? ¿Por qué no? En la guerra y el amor… todo se vale.
Ya pasaron las elecciones. Ahora hay que gobernar para todos los peruanos, para quienes votaron por “El Cholo” y para los que no lo hicieron. El Perú es de todos los peruanos, no sólo de los que ganaron. Toledo sabe perfectamente que la economía de su país está pasando por una crítica situación, que no hay espacio de tiempo para la “luna de miel”, hay que trabajar ya, desde ahora, es imperativo elevar la producción nacional lo antes posible, las necesidades de la población lo imponen. Son casi treinta millones de peruanos y los recursos disponibles o, muy reducidos y/o muy mal distribuidos por los gobiernos anteriores.
Su principal enemigo es la miseria del país y Toledo la conoce bien, todo será que enfoque sus energías a diseñar planes de trabajo destinados concretamente a esas áreas sociales y no despegue el dedo de la llaga hasta que la herida sane. Financiamiento externo lo encontrará, y de su honesta ejecutoria dependerá que le sigan financiando dichos programas.
Al menos Alejandro Toledo sabe bien cuál es el principal problema económico del Perú. “El Cholo” sabe que tiene que elevar la producción nacional inmediatamente, que el peruano necesita trabajar, que hay que crear fuentes de trabajo para generar bienes de consumo inmediatamente. El peor enemigo político es aquél que tiene hambre y nada que hacer.
Aquí tendremos elecciones presidenciales en noviembre próximo. Me preocupa mucho y lo vengo diciendo en mis escritos, que el FSLN con Daniel continué a la cabeza en las encuestas de opinión. No sólo yo estoy inquieto, ya vino don Lino en apoyo de Mr. Garza para verificar in sito lo que aquí acontece, pues la conducta preelectoral del nicaragüense es un fenómeno realmente inexplicable, que a estas alturas del juego y habiéndole sucedido lo que vivimos durante la Negra Década, todavía manifiesten preferencias por el partido que más nos ha golpeado.
Es increíble lo que aquí sucede. ¿Seremos casi todos masoquistas en este país?. ¡Demando una clara explicación!