En letra pequeña

Fabián [email protected]

Sangre de horchata

¿De qué material están hechos los políticos? Hace apenas unos meses el presidente Alemán, y su maquinaria roja, pusieron en entredicho la lucidez mental del conservador William Báez y su familia, en una discusión que nos indignó a todos, pues sentíamos que no hay derecho de usar recursos tan bajos para descalificar al adversario. También vimos con estupor cómo esta misma maquinaria destrozó con malas mañas la carrera política de Pedro Solórzano. Lo mandó a vivir a otra ciudad, le entabló juicios, lo acusó de ladrón, se burló de él… En esa ocasión también la opinión pública se puso del lado de la víctima, o sea, Solórzano. Ahora, sin embargo, vemos a los dos vapuleados comiendo en el mismo plato de quienes los apalearon y escupieron. Y no venga don William Báez a decirnos, como ha dicho Solórzano, que depone sus intereses personales por el interés de la patria, porque todo mundo sabe que los políticos y los ciudadanos comunes no hablamos de la misma patria.

Vergüenza y dignidad

No creo yo, como se dice frecuentemente, que para ser político sea preciso perder la vergüenza y la dignidad. Al contrario, creo que políticos hechos con esos ingredientes son los que están faltado en este país. Por ahora, y con esta clase política, a uno lo que le queda como estrategia es mantenerse al margen de sus pleitos, aunque veamos que el uno destroza al otro, porque, como en los matrimonios, luego, lueguito, ellos se contentan y uno queda con doble enojo.

País sin gobierno

El gobierno está por terminar su período y nunca honró su misión: gobernar. Éste es un país sin gobierno. ¿Cómo puede el Presidente de la República decir que un problema que tiene en vilo a más de un millón de sus gobernados, no es problema suyo, sino del alcalde, y deja que transportistas, estudiantes y policías se rompan la crisma en la calle a la buena de Dios? Y mientras esto pasa, la Alcaldía y el MTI se ponen a silbar viendo al cielo como si la cosa no fuera con ellos. ¡Por favor!, lo que uno espera de las autoridades es que desempeñen sus cargos con al menos la mitad de la eficiencia que demuestran en cobrar sus cheques.

¿Y el ministro?

¿Y dónde ha estado metido el Ministro del Transporte? ¿Quién lo conoce? El Ministro del Transporte que debería estar en el hit parade con tanto clavo es uno de los menos conocidos en este país, y quien siempre sale dando la cara es Eliseo Núñez, un polemista sin capacidad para resolver nada.

¡Qué instituciones!

Me acuerdo que recién salido del horno el pacto, se dijo que instituciones como el Consejo Supremo Electoral, la Contraloría y la Corte se ampliarían para “mejorar su funcionamiento”. Todos dudamos de esas intenciones, y luego el tiempo nos dio la razón: estas instituciones serían monolíticas cuando se tratara de eliminar adversarios, y cuando quedaran sólo dos, comenzaría el pleito entre ellos mismos. Y ahí están los magistrados de la Corte y del Consejo Supremo votando por los intereses de su partido, sin considerar siquiera la justeza de la acción y mucho menos el daño que le hacen al país, a pesar que cuando asumieron el cargo, juraron con la mano alzada servirle.  

Editorial
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