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El discurso del ingeniero Enrique Bolaños Geyer al principio creí que se trataba de un mensaje virulento, con sabor a resentimiento y con ánimos de alentar una extremada polarización. Tuve esta impresión cuando se refirió a los CDS, al Servicio Militar Obligatorio y a la Dirección Nacional Ordene, si los sandinistas ganaran las próximas elecciones.
Pero luego su discurso tomó el rumbo correcto, y es sobre los que debe fundamentar su campaña y no sobre los defectos de los demás; esto último no contribuye a ganar electores, sino que causa repulsión porque no es lo que uno quiere ni espera de un candidato serio.
Bolaños se centró en que si él gana las próximas elecciones “gobernará para servir”, piensa “mejorar el bienestar humano” del pueblo, pretende practicar una austera y honesta administración pública, combatir la pobreza, velar por los intereses nacionales y no partidistas, y tratar que la gente llegue a vivir dignamente. Si gana. Su palabra está empeñada.
Habló de apoyar a diversos sectores, lo cual me parece no sólo correcto, sino que sería su obligación, porque cuando se elige a un presidente no es para que éste gobierne sólo para su partido, sino para toda la nación.
Dijo que trabajará “por y para una nueva ética en la administración pública. Una ética de respeto a la ley. Todos debemos hacer las cosas de acuerdo con las reglas claras. Nadie por encima de la ley…”
Debo suponer que evitará actos de corrupción bochornosos como los de la Administración del presidente Arnoldo Alemán, y que tendrá que cumplir su promesa contra quien cometa tales barbaridades o quedará como un mentiroso más.
Otro punto interesante es la justicia. Lo importante aquí es combatir la impunidad y buscar cómo replantearse la elección de magistrados y que la Corte Suprema de Justicia no parezca un gran bufete jurídico de abogados al servicio del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), o de algún otro partido.
Bolaños no debe rodearse de aduladores, serviles, mediocres y políticos oportunistas que pueden perjudicarlo. También debe tener un plan contra la pobreza que, en consecuencia, genera desempleo y migración hacia otros países. Debe saber que el narcotráfico, el crimen organizado y la inseguridad ciudadana están socavando los cimientos de los nicaragüenses. Bolaños tendría la obligación de seguir fortaleciendo los valores democráticos de Nicaragua.
Finalmente,cito una frase del destacado penalista argentino Eugenio Raúl Zaffaroni, quien a pesar de no ser político dijo algo que puede servirnos a todos en vez de estar “adivinando” qué quiso decir el señor Lino Gutiérrez y molestarnos por el desacierto de monseñor Silvio Fonseca: “Hoy me atrevo a decir que no hay discurso hegemónico, no por falta de discurso sino por falta de hegemonía. La globalización, como momento de poder mundial consecuente de la revolución tecnológica, presenta una serie de contradicciones, pero el elemento más notorio es la pérdida de poder por parte de los Estados nacionales”. Estamos claros, ¿verdad?