La postración forzada por falta de ayuda originó que dos de los cuatro ancianos abandonados en la comunidad El Sol, de Santa Teresa, Carazo, tengan llagas en su cuerpo.

Ancianos abandonados recibirán auxilio

Primera Dama responde a solicitud de ayuda a través de LA PRENSA Gretchen Robleto [email protected] El sol comienza a brillar para cuatro ancianos que sobreviven en condiciones lamentables en la comarca El Sol, jurisdicción del Municipio de Santa Teresa, Carazo, para quienes hay ofrecimientos de ayuda, después de varios años de clamar ser recibidos en […]

  • Primera Dama responde a solicitud de ayuda a través de LA PRENSA

Gretchen Robleto [email protected]

El sol comienza a brillar para cuatro ancianos que sobreviven en condiciones lamentables en la comarca El Sol, jurisdicción del Municipio de Santa Teresa, Carazo, para quienes hay ofrecimientos de ayuda, después de varios años de clamar ser recibidos en un asilo, puesto que no cuentan con recursos para alimentarse, recibir asistencia médica y comprar enseres de primera necesidad.

Tras darse a conocer el estado de los ancianos a través de LA PRENSA en la edición del pasado sábado, en la Sección Departamentos, la Asociación de Ancianos y Desprotegidos del Divino Niño Jesús se comprometió a trasladar hoy a las hermanas Salvadora, Isidora, Catalina Carrillo y otro anciano de identidad desconocida a la Casa Nacional de Atención y Albergue localizada en Ciudad Sandino.

A la iniciativa de ayudar a los cuatro ancianos abandonados se sumó la Primera Dama de la República, María Fernanda Flores de Alemán, quien a través de Aída Gutiérrez, funcionaria de Relaciones Públicas de la Presidencia, expresó sus intenciones de visitarlos, aprovechando un recorrido que realizará por el Departamento de Carazo, hoy.

Las condiciones deplorables en que sobreviven Salvadora, Isidora, Catalina Carrillo y el otro anciano (de 75, 80, 85 y unos 90 años respectivamente), motivaron la solicitud de apoyo para los mismos a través de LA PRENSA. Dos de ellos presentan llagas en su cuerpo por el desaseo e inmovilidad en que permanecen por falta de fuerzas ocasionadas por los estragos de la edad y la desatención.

Las plegarias de auxilio para ser admitidos en un asilo, que por varios años exclamaron estos seres sumergidos en el abandono los llevó a un estado de depresión por la desatención social y familiar de la que son víctimas, por lo que ante la luz de la esperanza de recibir ayuda, finalmente la claridad parece asomarse en los últimos años de vida de estos ancianos.  

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