Soy un teniente retirado de las Fuerzas Armadas de Nicaragua y trabajo para un proyecto de paz y reconciliación en donde juntos, contras y sandinistas trabajamos para fortalecer la paz en Nicaragua y convergemos en los siguientes aspectos: somos nicaragüenses, fuimos afectados por el conflicto bélico de los 80, fuimos abandonados por las cúpulas de mando, somos instrumentos de los procesos electorales.
Siempre hemos sido la carne de cañón de intereses económicos bien definidos. Somos los que ponemos los muertos, somos los que sufrimos más cruda la economía y represión por el estigma de belicosos, etc.
Es doloroso ver a un ex capitán vendiendo agua helada o lustrando zapatos, o a un jefe de fuerza de tarea cargando bultos en el Mercado Oriental o ver a estos hombres valiosos en su momento emboscados a muerte por el alcohol. Cuando en Nicaragua se puso de moda la paz entraron miles de millones de dólares para fortalecerla de Estados amigos y de organismos internacionales, destinados a los planes de reinserción, que como se inventaron desde los escritorios sin tomar en cuenta a los verdaderos autores de la paz no dio los resultados esperados por las bases de los ex combatientes de guerra.
Aún con todo, es bonito ver a nuestros hijos de contras y sandinistas jugar en el mismo equipo de fútbol o de béisbol o jugando trompos en el barrio. Esto no hubiera sido posible sin una cultura de paz, tolerancia y moderación en nuestro quehacer diario.
La guerra no tiene sentido en Nicaragua y en ningún momento permitiríamos que nuestros hijos tomaran un fusil para externar su punto de vista o razón, en ningún momento permitiríamos que nuestros hijos carguen una mochila llena de proyectiles y aguanten el hambre que se aguanta en una guerra que en todo caso sería sin sentido.
Sin temor a equivocarme pienso que muchos oficiales retirados de la FFAA y desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense comparten mi punto de vista.
Es por eso que les hago un llamado a los políticos que moderen su lenguaje y discurso en los actos, que no manipulen a los humildes, que nos dejen fortalecer la frágil paz que aún está en pañales y que con el tesón diario hemos logrado que dé sus primeros pasos y no vamos a descansar hasta lograrlo. Trabajemos juntos por la patria, trabajemos juntos por los nicaragüenses.
Sin más a que hacer referencias me despido con un fraterno saludo.
Muy atentamente,
Hermes Herrera Icabalceta (La Nacha)
Vicecoordinador de la Fundación de ex Combatientes de Guerra
Capítulo Matagalpa, Teléfono 0612-2355 UNAG.