Lepra sigue enmontañada

Programa aplaca brote de leishmaniasis, pero enfermedad ataca a por lo menos 400 campesinos Amalia Morales [email protected] NUEVA GUINEA.- La repentina roncha brotó en su brazo. Se multiplicó, avanzó hacia su hombro y alteró para siempre su lisa piel. La afectación pudo ser mayor, pero Santos López de 17 años se deshizo a tiempo de […]

  • Programa aplaca brote de leishmaniasis, pero enfermedad ataca a por lo menos 400 campesinos

Amalia Morales [email protected]

NUEVA GUINEA.- La repentina roncha brotó en su brazo. Se multiplicó, avanzó hacia su hombro y alteró para siempre su lisa piel. La afectación pudo ser mayor, pero Santos López de 17 años se deshizo a tiempo de los granos.

A dos hermanos de López les pasó lo mismo, pero en otras partes del cuerpo.

Los López contrajeron la leishmaniasis o lepra de montaña cuando trabajaban en la parcela que tienen en Santa Isabel del Pajarito, una zona montañosa que está a ocho horas “en bestia” del pueblo de Nueva Guinea, escenario propicio para el desarrollo de ese mal.

En territorios como esos, suele reinar “El Chirizo”, como popularmente se le llama al mosquito que produce la contagiosa enfermedad.

1,500 CASOS SOSPECHOSOS

La lepra atacó a los López a finales del año pasado. Se la trataron a comienzos de éste. Pero no fueron los únicos enfermos. El Ministerio de Salud (Minsa) reconoció un brote en el municipio, en agosto del 2000. La incidencia del padecimiento, que se considera endémico, se disparó de 200 enfermos anuales a 800. Se reportaron 1,500 casos sospechosos.

La ofensiva contra el brote de lepra se emprendió hasta este año. La asumieron dos organizaciones no gubernamentales españolas que operan en el país y trabajan en la zona afectada, Ayuda en Acción y Médicos del Mundo. Se financió con fondos de la cooperación española. Y se actuó en coordinación con el Minsa central y las autoridades locales de salud.

El proyecto curó de lepra a 736 enfermos. Entre ellos, Santos López y sus hermanos. Fueron tratados con Glucantime, el único medicamento que existe para curar el mal. Se aplica en dosis seguidas durante 20 días.

Las marcas de las inyecciones que lo sanaron, no están visibles en López, pero en su brazo sí dejó su rastro la lepra. Sus cicatrices son semejantes a las de una quemadura.

LA CURA

Vinyet Rocés, coordinadora del proyecto Médicos del Mundo, comentó que el tratamiento aplicado a cada leproso cuesta entre 250 y 300 dólares. Dicho tratamiento cubrió a un 80 por ciento de los enfermos de 39 de las 55 comunidades, donde se identificó el brote.

El personal del Minsa fue trasladado a comunidades bastante distanciadas. A no menos de 30 kilómetros del casco urbano de Nueva Guinea.

Hernán Martínez, director del Silais del municipio, comentó que incluso muchos de los enfermos fueron ubicados en comunidades que pertenecen a la RAAS (Región Autónoma del Atlántico Sur) y al Departamento de Río San Juan, sin embargo, por razones de acceso fue más fácil atenderlos desde Nueva Guinea.

FALTA MEDICAMENTO

Ambos reconocieron que se controló, pero no curaron todos los casos identificados. Rocés estimó que hay unas 400 personas con lepra ya diagnosticadas.

La cura hoy no es posible por falta de medicamento.

Enrique Ortego, director de Médicos del Mundo, comentó que el único fabricante mundial del Glucantime dejó de producirlo y eso obligó a cerrar el proyecto por ahora, pero se espera reanudarlo a finales de julio.

Vicente Rodríguez, líder comunitario de Río San Juan, calculó que allí hay por lo menos 600 personas con lepra, las que conviven sin ninguna clase de atención médica.  

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