- En Latinoamérica unas 850 mil
personas mueren año con año por consumir cigarrillos - Abuela reconoce que dejó de fumar para salvar vida de su nieta
Valeria González yGabriela Roa [email protected]
El esperado nacimiento de su segunda nieta obligó a Sandra Membreño (47) a dejar el hábito de fumar, ya que de continuar con su práctica la bebé corría el riesgo de no ver los colores de la naturaleza.
“Hace dos años cuando mi primera hija, Ana Clemencia, tenía unos siete meses de embarazo tuvo problemas con su bebé… corría el riesgo de abortar a la niña. El médico le recomendó que se alejara de las personas fumadoras, por eso opté por dejar el cigarrillo”, recordó Membreño, quien empezó a fumar a los 18 años.
Comentó que cuando quedó embarazada de cada uno de sus cuatro hijos, ella no dejaba el hábito de fumar porque pensó que en su vientre los niños no sufrirían los estragos del cigarrillo.
QUEMANDO EL DINERO
“Gracias a Dios mis hijos nacieron sanos y ahora que son personas adultas gozan de buena salud”, expresó, tras señalar que durante 29 años “quemó el dinero” al comprar cigarrillos. Ese hábito fue difícil dejarlo y como terapia se comía un caramelo cada vez que tenía deseos de fumar.
El hábito de fumar es uno de los problemas de salud pública “más grave en todo el mundo”, ya que anualmente mueren cuatro millones de personas. Estas muertes son prevenibles si dejaran de fumar, aseguró Patricio Rojas, representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS).
Indicó que a nivel de Latinoamérica unas 850 mil personas mueren año con año por consumir cigarrillo. El humo del tabaco provoca en los niños enfermedades respiratorias como el asma, bronquitis y neumonía.
Agregó que está demostrado científicamente que el tamaño de los bebés de las madres fumadoras es más pequeño, esto los hace más débiles y susceptibles a enfermedades e incluso a la muerte. La madre condiciona al hijo a la debilidad.
Rojas señaló que las personas que fuman se enferman más frecuentemente y muchos mueren por cáncer o enfermedades cardíacas, pero antes de fallecer consumen muchos recursos médicos en los hospitales, donde la comunidad debe solventar el pago de su hospitalización, a través de los impuestos.
Señaló que en Inglaterra si una persona tiene una enfermedad provocada por el tabaco y ésta se resiste a dejarlo, los hospitales le niegan la atención médica.
RIESGO NO SE INFORMA
Ana Quirós, representante del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), manifestó que en Nicaragua, a pesar de que se aprobó la Ley de Defensa de los Derechos de los No Fumadores, las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) han hecho poco a nivel de planes de educación, para informar los riesgos que corren las personas fumadoras y quienes reciben el humo pasivamente.
DEJANDO DE FUMAR
– Se han encontrado múltiples sustancias perjudiciales para la salud, como los alquitranes responsables del 30 por ciento de todos los tipos de cáncer (vejiga, riñón, páncreas, estómagos), según la página web tuotromedico.
– Además, del monóxido de carbono que es el causante de más del 15 por ciento de las enfermedades cardiovasculares. La nicotina que produce la dependencia física.
Por lo tanto los fumadores para dejar el hábito deben:
– Tomar una decisión positiva, *debo dejar de fumar*, debe elegir una fecha que marque el antes y después.
– Ante el deseo de fumar respirar profundamente relajarse, beber agua y masticar chicle.
– Es recomendable hacer dieta en el período inicial, comer fruta fresca, cereales con leche fría, una tostada de pan, sopa, ensalada, queso fresco o jamón dulce.
– Tomar muchos líquidos, de cinco a seis vasos de agua al día, no debe tomar café o té, son estimulantes de su sistema nervioso y le genera ansiedad de fumar. Evitar el alcohol, porque le empeora el juicio tomado sobre de dejar de fumar.