- El nica batea 215 después del fin
de semana
Edgard Rodríguez C. [email protected]
De pronto, los bates de Marvin Benard se quedaron sin imparables, su guante empezó a tener dificultades para atrapar cómodos elevados y la intensidad de los abucheos de los fanáticos en el “Pacific Bell” de San Francisco, fue en ascenso.
Por supuesto, nada de eso resultó divertido para el pinolero, y una de sus mejores virtudes, su consistencia emocional, cultivada a través de años de lucha en las ligas menores, no fue ajena a un ambiente hostil, mientras en su mente reinaba la confusión.
“He empezado a sentirme un poquito mejor. Esto ha sido duro”, señala Marvin desde San Francisco, hasta donde ha llegado su mamá Sherryl Hodgson para animarle… “Por mi mente ha pasado de todo, pero creo que poco a poco las cosas se ordenarán”, dice el nica.
Benard afirma que uno de los factores que más le ha afectado ha sido la inconsistencia. Un día siente que golpea la pelota a lo Ted Williams y al siguiente no consigue descifrar esos mismos disparos que atacó sin piedad. Luego viene el desenfoque.
“En ocasiones me he sentido tan cómodo que no me importa quién lance, sé que yo puedo batearle. Pero después no lo consigo y la cabeza se me llena de cosas que no controlo. Ha sido un gran lío, pero siento que poco a poco salgo a flote”, señala.
No es necesario ser psicoanalista para descubrir que las dificultades de Marvin están en su cabeza y no en el bate o la manopla… Lo que ocurre en la mente determina los resultados y después de un extenso bajón, es natural que llegue a desesperarse.
-¿Pero le ves salida la crisis?
“Claro. De no ser así, me habría ido a la casa. Tengo fe en que podré levantarme de una vez y alcanzar el nivel que sé que puedo conseguir. Sólo necesito una serie como la que tuve en Houston el año pasado y sé que podré sostenerme arriba”.
-¿Qué es lo que más te ha perturbado?
“Bueno, creo que sentirse abucheado no es muy divertido. El colmo ahora es que lo dicen o escriben los periodistas, me ha perturbado. Hay una emisora que me trata duro y hasta he decido mantenerme a distancia de ella”.
-Es extraño, pero hasta tu guante ha flaqueado.
“Si la cabeza no está limpia de dificultades, cualquier cosa puede ocurrir. Todo es parte del mismo problema de mi inconsistencia. Ya viste lo que pasó hace poco, cuando no pude con el batazo de Ben Petrick de los Rockies. Fue un error mío aunque le dieron hit”.
-En este preciso momento, ¿qué hay en tu mente?
“La esperanza es que Dios me ayudará a levantarme. Tengo mucha fe y mi idea es volver a terminar con más de cien anotadas y ayudar a ganar a mí equipo. Ultimamente no lo hemos hecho bien, pero vamos a mejorar. Ya lo verán”.