- Mujer lamenta alto precio que tuvo que pagar para “mejorar”
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Aún agobiada y entre sonrisas y lágrimas a flor de piel, la señora Pastora del Carmen Sequeira Sánchez anotó: “No pensé que el precio para tener todo lo que tengo ahora fuera tan alto como la vida de uno de mis hijos”.
La semana pasada un feroz incendio devoró una casa con seis niños adentro, los hijos de doña Pastora, de los que murió Ana María, de cinco años y Marvin, su otro hijo, resultara gravemente quemado.
Pese a todo el dolor, los sobrevivientes tienen una esperanza por la ayuda recibida.
Doña Pastora, madre de Marvin -quien está grave en el Hospital Fernando Vélez Paiz y posiblemente le amputen la pierna izquierda-, Jeannette (11), Pastora (9), Antonio (7), Ana María (fallecida), Juanita (2 años y medio) y Ruth, de ocho meses de nacida, declaró que “tengo que salir adelante por el futuro de mis hijos”.
“MEJORAS”
La adolorida mujer ahora habita con cinco de sus siete hijos en una humilde vivienda a unos 20 metros al sur de donde vivía antes, pero esta vez en mejores condiciones “gracias a los vecinos, la Alcaldía, el Comité de Solidaridad de Bélgica, la Asociación de Niños Quemados y todas aquellas personas que de alguna forma me apoyan”.
Antes del incendio la familia habitaba en una casa de unos tres metros, hecha de cartón, plástico y varas de madera, y ni siquiera una cama. Ahora poseen una casa con techo de nicalit, una cama y paredes hechas de pedazos de rótulos que la Alcaldía les regaló.
También tienen agua potable y puede ser que les pongan luz eléctrica.