Una vida sin Rock

Pedro Alcázar, una vida dura en la que ahora triunfa la fe José Pineda (EL UNIVERSAL) PANAMA.- Contra quién combatirá el campeón el 16 de junio en ciudad de Panamá. ¡No parece la pregunta del millón! Adonis Rivas y todo Nicaragua están seguros y confiados que su próxima pelea es contra Pedro “El Rockero” Alcázar. […]

  • Pedro
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    ahora
    triunfa
    la fe

José Pineda (EL UNIVERSAL)

PANAMA.- Contra quién combatirá el campeón el 16 de junio en ciudad de Panamá. ¡No parece la pregunta del millón! Adonis Rivas y todo Nicaragua están seguros y confiados que su próxima pelea es contra Pedro “El Rockero” Alcázar. Pero que tal si se mide a Guillermo González, panameño y colombiano, hijo de Dios y uno de los 37 descendientes de don Francisco.

-¿Guillermo?

¡Sí! El hijo de doña Elena González, una humilde colombiana, que murió en Darién (provincia panameña limítrofe con Colombia), cuando su hijo tenía un solo año.

“Guillermito” nació en Zapayal, cercano a la comunidad Santa Fe, en Darién, allí las cosas no eran fáciles para nadie. El dolor pasó como el viento en aguacero; la poca edad de Guillermo no le permitía distinguir entre el amor y el sufrimiento.

“Sólo me dijeron que unas personas me criaron”, dijo el ahora alto clasificado mundial. Del vacío tomó un sorbo grande de oxígeno y agregó: “No sé cómo era ella (la madre), no me la imagino nadie me ha mostrado una foto, si tuviera una, la tendría en grande y siempre en mi mente”.

“En verdad señor, soy darienita y mi madre que ya murió era colombiana, pero mi padre (también fallecido) era panameño”. Las notas del “rock and roll” aún no sonaban en su mente. Seguro que a esa edad (4 años) nunca las había escuchado. Aparece entonces el progenitor, don Francisco Alcázar De León y lo trae a la ciudad capital, donde estuvo un tiempo, antes de volver al Darién donde la sangre le llamaba. En ese entonces, aún era Guillermo el chico que luchaba con la pobreza y con la desolación. En Darién aprende a leer y a escribir y luego viene el viaje definitivo. Guillermo González llega a Panamá donde inicia una vida distinta, con 7 años y muchos contratiempos.

“Llega el momento y mi padre me reconoce como hijo y me lleva al Registro Público. Allí me pone el nombre de Pedro Alcázar y dejo de ser Guillermo, me cambia mi fecha de nacimiento por un error me pone la fecha de nacimiento de un hermano por parte de padre que había muerto”, explicó.

De acuerdo a Pedro Alcázar, su fecha de nacimiento es 29 de agosto de 1979 y no 16 de septiembre de 1975. Actualmente tiene 22 años y no 26 años como aparece en muchos registros de boxeo.

“Ya estoy trabajando en eso creo que voy a lograr el cambio de fecha original en el Registro, espero que lo pueda hacer”, dijo Alcázar.

Pasó el tiempo y acompañaba a su padre cuando podía. Estuvo en casa de algunas compañeras de su papá. Durante esta etapa libra una pelea con su vida. El mal y las pandillas de un lado y el boxeo del otro. Líder de una banda y guerrero de la calle, Guillermo recibe el boxeo como su única pasión y a Dios como su único salvador.

Entrenador y hombre humilde de boxeo, don Francisco Alcázar De León encamina a Pedro (antes Guillermo) por los senderos del boxeo. Pedro se hace profesional y en su vida normal recibe el apodo de “El Rockero”. Su “nickname” fue obra de Jesús “Master” Gómez, el ultra-reconocido promotor que ya partió al más allá.

La vida del “Rockero” cambió su paso por el boxeo aficionado, fue bueno, estuvo con la selección nacional y luego vino el profesionalismo. Allí ha estado sin derrotas, pero su carrera tuvo una crisis emocional.

Justo cuando su marca andaba por 13-0, viene el combate con Edgar “Bambi” Monserrat. Esa noche Pedro Alcázar conocía la derrota, su invicto se fue a la porra. “Me sentí triste, pensé que todo había acabado para mí. Llegué a la recámara y me dije gané, no perdí Dios, tú sabes que gané, allí pasó algo tú lo sabes”. Después de tres días sin salir de su recámara, el “Rockero” recibe la visita del boxeador colombiano Félix “Escopeta” Hernández -Pedro, levántate, no has perdido, Edgar Monserrat dio positivo en cocaína, la pelea la anularon-.

“Entonces salté como nunca, salí a la calle a celebrar en calzoncillos, sentí que volvía a la vida”, dijo Alcázar. Después de esa pelea el 15 de noviembre de 1997, Pedro sustentaba su pacto con Dios. “Es verdad, Dios existe”, exclamó.

El hombre que no gusta de la música, tampoco baila, dice estar preparado para su pelea de campeonato. “Rock and Roll sólo sé que me dicen Rockero yo no bailo, sólo boxeo”, indicó.

Ahora la historia está contada. La pena puede ser gloria, el trabajo y el buen camino han dado resultado. Aquí ha triunfado el bien sobre el mal, para Panamá, Pedro o Guillermo, ya es un campeón de la vida, ahora sólo resta ratificarlo en el ring.

¡Buena suerte amigo!

UN PACTO CON DIOS

– “Una noche, en mi cuarto me tapé de pies a cabeza y dije con fuerza, Dios, quiero hacer un pacto contigo. Yo sé que existen pactos con el mal (con el Diablo), pero yo quiero hacerlo contigo, con más nadie”, comentó Alcázar. El boxeo estaba en un lado de la balanza y en la otra zona las pandillas callejeras, su pistola y el robo.

– “Le decía: quiero que me ayudes. Dios, Tú puedes hacer un pacto conmigo, yo sé que los pactos existen, el Diablo hace pactos, pero yo quiero tenerte a Ti, Tú existes”. Alcázar quería ser boxeador y soñaba con el triunfo.

– “Sólo quería ser como Carlos Murillo el “Púas” o como Guillermo Jones hasta como Roberto Durán. “Me tienes que ayudar. Yo dejo mi arma y los robos y Tú me ayudas. Si me va bien en el boxeo no vuelvo a las calles, pero si no me ayudas, me dedico a las pandillas”, explicó.  

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