Playas del Pacífico de Nicaragua, donde varios inversionistas extranjeros quieren hacer hoteles para turistas aficionados al surfing.

El turismo necesita justicia

Cuando va por las carreteras nicaragüenses y mira el enorme rótulo que dice: “El turismo es buen negocio, invierta en turismo”, el australiano Jeffrey Cassel sonríe incrédulo, porque tiene más de cinco años de estar intentando realizar un proyecto en las costas marinas de Rivas y se ha topado con más obstáculos que facilidades. Antes, […]

  • Cuando va por las carreteras nicaragüenses y mira el enorme rótulo que dice: “El turismo es buen negocio, invierta en turismo”, el australiano Jeffrey Cassel sonríe incrédulo, porque tiene más de cinco años de estar intentando realizar un proyecto en las costas marinas de Rivas y se ha topado con más obstáculos que facilidades. Antes, en 1989, participó en una inversión turística en Costa Rica y al cabo de tres años habían levantado un hotel de 30 cabañas que hoy cuenta con 80, en las playas de “Manuel Antonio”, a donde concurren los aficionados al surfing.

Douglas Carcache y Jorge Loáisiga

Las playas nicaragüenses del Municipio de Tola, Rivas, son buenas para practicar surfing y la creación de albergues allí atraería muchos turistas extranjeros, como ya sucede en El Salvador y Costa Rica. Por eso Cassel se interesó en hacer otro centro en Nicaragua, aunque aquí “el problema es que las reglas no son claras, en muchas partes las alcaldías arriendan y en otras la gente compra hasta el mar”, comentó.

Con la Alcaldía de Tola él consiguió en arriendo las tierras pero le han impedido construir. Ha hecho más de una docena de demandas legales, pero no ha logrado nada.

“En Costa Rica si te pasa algo estás amparado en la ley, hay leyes más claras, estás protegido ante cualquier abuso, la Procuraduría se preocupa más por los terrenos del Estado, aquí (Nicaragua) no lo hace”, dijo el inversionista.

Él considera que en Nicaragua el potencial para el turismo “es igual o mejor que en Costa Rica”, pero los problemas de propiedad y la administración de justicia han impedido a los inversionistas desarrollar este campo económico.

El Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) promueve las inversiones, con una ley que reduce los impuestos de proyectos en desarrollo y permite a las empresas no relacionadas con el turismo, invertir hasta el 70 por ciento de sus obligaciones tributarias en un fondo especial, para financiar pequeñas o grandes iniciativas turísticas, a diez años de plazo.

Aunque Nicaragua cuenta con esa ley de incentivos para el turismo, Cassel piensa que “con prometer (el gobierno) que no pagues impuestos, no te puede ayudar si tus problemas (como inversionista) son más serios y hay un sistema judicial que no funciona”.

Para Cassel sería más importante que el Departamento Legal del Intur, apoye a los inversionistas ante el Procurador o las autoridades de judiciales, “porque uno está indefenso totalmente”.

El presidente de Intur, René Molina, dijo que su institución sólo revisa los documentos de los inversionistas y les orienta para que los arregle, si están errados.

NOTICIAS RELACIONADAS

Ponen trabas a inversionista porque Alemán quiere playa

Conflicto legal aborta otra inversión en Tola  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí