Margarita MartínezAP
Colombia.— La policía desactivó dos carros bomba en los extremos de esta ciudad el sábado, mientras decenas de personas hacían vigilias por los fallecidos y heridos del ataque terrorista en el que murieron ocho personas en un parque de una elegante zona.
“El primer carro tenía 20 kilos y estaba cerca de una estación de metro en Itagüi. El segundo, en Bello, tenía 30 kilos y estaba ubicado cerca de un parque”, dijo a la AP Eliana López, vocera de prensa de la Policía Metropolitana de Medellín.
Hasta el momento no se tiene certeza sobre los autores, pero se cree que serían los mismos que el jueves hicieron explotar 20 kilos en esta ciudad, causando la muerte a ocho personas y heridas a 138.
Medellín, desde el jueves de la tragedia, ha realizado multitudinarios eventos para rechazar la violencia y rogar que no vuelvan las épocas del narcoterrorismo que desató el difunto narcotraficante Pablo Escobar a principios de los 90, cuando explotaban bombas indiscriminadamente por la ciudad.
El viernes en la noche, cientos de personas asistieron con velas encendidas a una misa en la zona rosa, en el mismo lugar que estalló la bomba.
“Esta es mi espada, mi fusil, mi cañón”, dijo alzando un ramo de rosas el viernes en la noche, Carlos Salgado, un artista que trabaja en uno de los cafés semidestruidos.
Hay víctimas graves aún
Los asistentes, muchos con lágrimas en los ojos, rezaron por los muertos y la salud de los heridos. Dieciocho de ellos continúan en cuidados intensivos en clínicas de la ciudad.
El sábado, el comandante de la policía metropolitana de esta capital de tres millones de habitantes se reunió con los investigadores de inteligencia de la institución, quienes trabajan en retratos hablados de los presuntos autores del atentado.
En enero estalló otro vehículo en el centro comercial El Tesoro, uno de los más exclusivos de esta ciudad, en donde murieron tres personas y otras más resultaron lesionadas.
Aunque Medellín mantiene una de las tasas de homicidio más altas del país, desde hace más de tres lustros, sólo hasta este año retornaron las bombas.
“Uno en la vida tiene dos opciones, sentarse a llorar o cargar la cruz y seguir adelante”, dijo Salgado, el artista del Café LeBon.