Silvio Berlusconi sale del palacio presidencial en Roma tras consultas con el presidente Carlo Azeglio Campi.

Gobierno Berlusconi luce fuerte

Según resultados oficiales, el magnate no dependerá de sus aliados ex separatistas del norte de Italia Partido del líder de la alianza Forza Italia, obtuvo 29% de escaños parlamentarios Jaime Castillo (EFE) ROMA.- Los resultados definitivos de las elecciones italianas, hechos públicos finalmente el martes, subrayan el alcance y la fortaleza de la victoria del […]

  • Según resultados oficiales, el
    magnate no dependerá de sus aliados ex separatistas del norte de Italia
  • Partido del líder de la alianza Forza Italia, obtuvo 29% de escaños parlamentarios

Jaime Castillo (EFE)

ROMA.- Los resultados definitivos de las elecciones italianas, hechos públicos finalmente el martes, subrayan el alcance y la fortaleza de la victoria del conservador Silvio Berlusconi, quien no dependerá como en 1994 de la polémica Liga Norte, que ha sufrido un serio descalabro.

Casi 36 horas después del cierre oficial de los colegios se dio a conocer el reparto final de escaños, que otorga a la Casa de las Libertades, la alianza conservadora, encabezada por Berlusconi, una consistente mayoría absoluta en el Parlamento con 368 diputados sobre 630 y 177 senadores sobre 315.

Los rivales de la coalición de centroizquierda de El Olivo, liderados por el ex alcalde de Roma Francesco Rutelli, se adjudicaron 250 puestos en la Cámara Baja y 128 en el Senado.

La alianza de centroderecha obtuvo 282 escaños en los colegios unipersonales del sistema mayoritario, a los que sumó los 62 logrados por Forza Italia, el partido de Berlusconi, y los 24 del derechista Alianza Nacional de Gianfranco Fini en el reparto proporcional.

w SECESIONISTAS PIERDEN

REPRESENTACIÓN

El escrutinio se cerró con una sorpresa, la ex secesionista Liga Norte de Umberto Bossi no será decisiva para el gobierno de Berlusconi, tras quedar fuera del reparto de escaños en el sistema proporcional de la cámara al no alcanzar el mínimo del cuatro por ciento.

La Liga, que se quedó en un fatídico 3,9 por ciento, fue juez y parte en 1994 en el primer gobierno del magnate televisivo, al que llevó a la dimisión al retirarle su apoyo cuando le llovían las primeras acusaciones de corrupción.

Su debacle electoral, tras perder más de seis de los diez puntos porcentuales de votos que logró en 1996, supone un serio revés para su controvertido líder, que no ha podido taponar la sangría de votos con la conquista de una posición clave en el nuevo Parlamento.

Ahora Bossi recoge velas y prepara una ofensiva para salir del trance con la amenaza de su dimisión encima de la mesa. “O se aprueba en los primeros cien días de gobierno la devolución de poderes a las regiones o me veré obligado a presentar mi dimisión en el próximo congreso”.

La “devolution” -término inglés utilizado en los procesos autonómicos de Escocia y Gales-, reclama el traspaso a las regiones del Norte de las competencias de sanidad, educación y policía local, y es una de las prioridades del programa político de la Liga, tras abandonar el sendero del secesionismo con la quimérica Padania.

Lo que queda claro es que las elecciones del domingo ha situado a la Liga en una encrucijada, al tiempo que apartan del camino de Berlusconi un incómodo obstáculo que le acerca, aún sin quererlo, a la estela del ultranacionalista austríaco Joerg Haider, con quien Bossi mantiene una comprensiva afinidad dialéctica.

PARTIDO DEL MAGNATE, COMODO

– Forza Italia, el partido de Berlusconi, refuerza su posición dominante con el veinte y nueve por ciento de los votos que le destacan de sus rivales más directos, los Demócratas de Izquierda (DS) del ex primer ministro Massimo D’Alema.

– Los DS, que han perdido más de un cuatro por ciento de los votos que lograron en 1996, entran ahora en un período de reflexión, con el cambio a la vista en su dirección, hoy desdibujada por el empeño de su actual Secretario General, Walter Veltroni, en la carrera aún abierta por la alcaldía de Roma.

– El sustituto natural de Veltroni es el propio D’Alema, que dejó el cargo para convertirse en el primer ex comunista en presidir un gobierno en Europa occidental, tras la caída de Romano Prodi, con quien dio vida al primer y victorioso Olivo.   

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