El boricua Félix “Tito” Trinidad, estrella con furia su potente derecha mientras Joppy se resigna al castigo.

No gana, destroza

Edgard Tijerino M. [email protected] Ese Félix “Tito” Trinidad, frío, pensante, implacablemente destructivo, impecablemente preciso con sus combinaciones de golpes, imperturbable en medio de las agitaciones, revestido de una confianza exhuberante, ¿cuándo terminará de asombrarnos?… ¿Será Roy Jones el límite de sus pretensiones? Algunos de los más respetados expertos en boxeo como Ron Borges, Wallace Mathews […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Ese Félix “Tito” Trinidad, frío, pensante, implacablemente destructivo, impecablemente preciso con sus combinaciones de golpes, imperturbable en medio de las agitaciones, revestido de una confianza exhuberante, ¿cuándo terminará de asombrarnos?… ¿Será Roy Jones el límite de sus pretensiones?

Algunos de los más respetados expertos en boxeo como Ron Borges, Wallace Mathews y Steve Farhood, recomendaron apostar por William Joppy, argumentando de esta forma: Joppy es un 160 libras natural… Sabe pegar y consecuentemente hará sentir el peso de su contundencia a Trinidad… Es lo necesariamente rápido de piernas y manos para multiplicarle complicaciones al boricua… Tiene resistencia y maneja muy bien los contragolpes tanto adentro, en el cuerpo a cuerpo, como afuera… Sabe regresar desde las sogas atacando con prontitud.

Borges, el único que vio en su bola de vidrio que Holyfield derrotaría a Tyson aquella noche de 1996 en el MGM de Las Vegas, fue más atrevido: Joppy noqueará temprano porque Trinidad viene de frente y es propenso a ser golpeado en una mandíbula bastante frágil.

Tomen todas esas consideraciones y salten sobre ellas, hagan girar las suelas de sus zapatos rechinando los dientes hasta convertirlas en basura procesada, y hagan crecer su admiración alrededor de Trinidad, el muchacho de mirada limpia, inagotables sueños de grandiosidad, amante de los retos, nacido para deslumbrarnos como boxeador, un gladiador nato que hubiera terminado con todas las fieras del Coliseo romano a puñetazos.

¿Cómo imponer una línea de boxeo frente a Trinidad?… Esa es una pregunta sin respuesta en el boxeo mundial… Por favor, traten de construir una idea sobre cómo hacerlo y me envían un correo lo más pronto posible.

Oba Carr aseguró que lo mantendría a raya en la media distancia y que lo sacaría de foco con sus arremetidas… Eso nunca ocurrió. El referee tuvo que suspender el combate aquella noche del 10 de diciembre de 1994… Se pensó que enfrentaría serios problemas frente a ese crucigrama que siempre fue Pernell Whitaker, y realizó una pelea ordenada cerrando espacios, golpeando con esa solidez que lo ha caracterizado y elaborando un triunfo claro, rotundo, sin dificultades… Luego, enfrentó a De la Hoya, el púgil del momento, y con un cierre consistente persiguiendo a un De la Hoya inesperadamente cauteloso, se apuntó una victoria que todavía está siendo sometida a discusión… David Reid apareció en escena como un reto mayúsculo. Llegaba invicto, como Campas, como Oscar, y en las 154 libras, se suponía tendría ventaja. Trinidad, que no trata de ganar sino de provocar estragos, de destrozar, lo aniquiló espectacularmente en el Palacio de los Césares… Después de liquidar con una arremetida bestial a Mamadou Thiam en Miami, Trinidad se “afiló” conveniente para Fernando Vargas. Parecía que Tito terminaría la pelea en el primer asalto, pero Vargas emergió de las cenizas y se convirtió una terrible amenaza. Sin embargo, finalmente, en el round 12, el referee se apiadó del retador y Tito volvió a destrozar.

El sábado, la víctima fue Joppy… Trinidad lo inutilizó derribándolo tres veces en diferentes asaltos y sometiéndolo a un fuerte castigo, antes de obligar al referee a intervenir en el quinto round para apuntarse su nocaut 33 en 49 combates… Esos latigazos con su izquierda, esos cruces fragmenta huesos con su derecha, el manejo de los golpes ascendentes en la corta distancia, los ojos siempre abiertos, los brazos moviéndose como pistones, los desbordes, las combinaciones, lo implacable y lo impecable, lo certifican como la más efectiva empresa de demoliciones en el boxeo mundial… Fue destructivo en 147 libras, lo siguió siendo en 154 y no parece haberse percatado que ahora pelea contra rivales de 160.

LARGO REINADO

A los 20 años, en 1993, Trinidad se coronó Campeón Welter de la FIB noqueando en dos asaltos a Maurice Blocker… Desde entonces, su reinado se ha extendido por casi ocho años, algo poco común en estos tiempos y después de saltar dos veces de categoría.

Realizó tres peleas en las 154 libras y no pudo seguir esperando por la revancha con Oscar de la Hoya que se desvió hacia otras tareas fuera del área de riesgo y siempre lucrativas.

Su victoria sobre Campas, en otro alarde de agresividad sin pausas, impresionando por su resistencia granítica, lo consolida como el mejor púgil del mundo libra por libra.

En las 160 libras se vio como pez en el agua. Veloz, flexible, matador.

La pregunta es ¿Podrá ir más allá en busca de Roy Jones?… ¿No es una pretensión desorbitada?… Como siempre, el tiempo dirá la última palabra.  

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