Hijalmar Padilla [email protected]
No pudo ser posible la soñada final norteña en el Campeonato Nacional de Fútbol de Primera División.
Lo impidieron un aguerrido y milagroso Walter Ferretti y unos experimentados Caciques del Diriangén.
El Ferretti al ritmo del espectacular Henry “Huesito” Urbina eliminó al Jalapa al superarlo 3-1 en un partido de alto voltaje en el cual los capitalinos aprovecharon múltiples debilidades jalapeñas.
Los Caciques, acostumbrados a jugar metidos en una olla de presión, se apoyaron en el goleo de José María Bermúdez y de Emilio Palacios para vencer 4-2 al Real Madríz en tiempo extra.
Ahora Ferretti y Diriangén disputarán el cetro del 2001 en una final programada a jugarse a dos partidos.
Este domingo al cerrarse la fase semifinal, en medio de pocos imprevistos, hubo buen fútbol, el digno para una etapa como esta.
Aún cuando en Diriamba el partido fue emocionante, el Ferretti se las ingenió para escribir en Managua una página gloriosa en su historia.
El equipo, con severas dificultades para trascender la fase regular y que clasificó de arrastre en la Pentagonal A, hoy amanece en palco alto.
Los rojo y negro de Managua promovieron a la final con dos goles de Henry Urbina, al minuto 10 y 45, aprovechando desajustes en la defensa jalapeña, y con una anotación de Clarence Martínez (66’), dando el tiro de gracia al filtrarse solo casi desde la media cancha.
Pese a su planteamiento puramente defensivo, el éxito del Ferretti radicó en su facilidad para aprovechar el contra golpe y en su habilidad para entrar con eficacia perfecta por la de por sí abierta defensiva jalapeña.
En Diriamba, El Madriz, que únicamente necesitaba un empate, fue víctima del constante peligro generado por Bermúdez a pesar de la valiente actuación del portero somoteño, Oscar Arroyo.
Madriz empezó ganando con anotación de Fredal Murillo (9’), pero el Diriangén igualó por medio de Emilio Palacios (24’) y se fue arriba 2-1 en el medio tiempo a través de botinazo de Bermúdez.
Henry Moncada volvió a enarbolar las esperanzas norteñas al perforar las redes diriambinas al 53’.
Pero, otra vez Bermúdez se encargó de aguar la fiesta al establecer el 3-2, forzando el tiempo extra.
El gol de oro, le correspondió a Palacios exactamente a los 14 minutos.