- Hoy se cumplen 20 años del intento de asesinato del Pontífice
- Santo Padre atribuye a la Virgen María el milagro de su salvación
AFP
CIUDAD DEL VATICANO.- Hace 20 años, el 13 de mayo de 1981 a las 17H21 locales (15H21 GMT), el terrorista turco Mehmet Ali Agca disparó varios tiros con su pistola browning calibre 9 contra el Papa Juan Pablo II, quien al parecer es el único que sabe quién ordenó su muerte, lo que aún suscita ríos de tinta.
El Papa, que entonces tenía 61 años y era fornido y fuerte, fue agredido por un “sicario profesional”, de tan sólo 23 años, que pertenecía a una organización terrorista turca de extrema derecha conocida como “Los Lobos Grises”.
En el bolsillo de Agca encontraron un papel con una declaración confusa: “Maté al Papa para protestar contra el imperialismo de la Unión Soviética y de Estados Unidos y contra los genocidios en El Salvador y Afganistán”.
Condenado a cadena perpetua en Italia, Agca fue graciado en el año 2000 y enviado a Turquía, en donde cumple actualmente condena por otros crímenes. Al Papa, que lo perdonó en su celda el 27 de diciembre de 1983, le manifestó su sorpresa por no haber dado en el blanco, tan seguro se sentía de su puntería.
Para el Papa, se trató de un milagro y siempre ha dicho que la Virgen María desvió las balas con su mano.
Como reconocimiento, el Pontífice hizo incrustar en la corona de la estatua de la Virgen de Fátima, que según la tradición se le apareció a tres pastorcitos también un 13 de mayo, uno de los proyectiles que le extrajeron.
El cinturón de su sotana, llena de manchas de sangre, lo envió al santuario de la Virgen Negra de Czestochowa, en Polonia.
¿QUIÉN DIO LA ORDEN?
Han pasado 20 años y aún no se conoce el nombre de la persona que ordenó el atentado. La llamada “pista búlgara”, que centró la atención de los investigadores y la prensa mundial, fue excluida en el curso del proceso judicial.
Casi todos los responsables de la organización de “Los Lobos Grises”, a la que pertenecía el ejecutor, han desaparecido o murieron, algunos en sospechosos suicidios o accidentes, según señaló el juez italiano Ilario Del Priore, que siguió el caso.
Según el magistrado, Mehemet Ali Agca no conoce toda la verdad, ya que fue un simple ejecutor y su jefe directo, Oral Celik, que hoy en día es un “hombre de negocios” en Turquía, recibió una “prima” de 3 millones de marcos por el atentado. Según Agca, Oral Celik era su cómplice.
Celik anunció que revelará “la verdad” en un libro. Sin embargo, advirtió a un periodista italiano que “no hay que ir muy lejos”. Según su versión, Agca estaba en la Plaza de San Pedro con un comando de dos turcos y seis italianos y fue ayudado por los servicios secretos italianos y franceses.
RECIENTES ESPECULACIONES
Para la periodista alemana Valeska von Roques, en su libro “Complot contra el Papa”, que acaba de aparecer, los autores fueron “la CIA, empresarios cercanos al presidente Ronald Reagan y hombres de negocios como Roberto Calvi y Michele Sindona, vinculados a la quiebra del Banco Ambrosiano (1982) y al Banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), de monseñor Paul Marcinkus”.
No se conoce un comentario oficial de Estados Unidos sobre estas afirmaciones.
Ercole Orlandi, un funcionario del Vaticano, padre de Manuela, una jovencita misteriosamente secuestrada el 22 de junio de 1983, quien nunca apareció y cuya liberación fue prometida por “Los Lobos Grises” a cambio de Ali Agca, está de acuerdo con la periodista alemana.
“Estoy seguro de que el complot para matar al Papa fue ideado en Italia”, declaró este viernes al diario italiano Il Corriere della Sera.
En una entrevista al mismo diario, el ex dirigente del KGB (servicio secreto soviético), Leonid Shebarshin, contó que “el día del atentado los responsables de los servicios secretos soviéticos estaban asustados porque temían un montaje de la CIA para crearle una crisis a Moscú”.
“Los búlgaros no lo habrían hecho. Jamás hubieran decidido tal iniciativa sin consultarnos”, agregó.
LOS SUCESOS
Dos balas alcanzaron a Karol Wojtyla ese miércoles fatal. El Sumo Pontífice se desplomó dentro de su automóvil: una le había atravesado el abdomen, la otra la mano izquierda. Transportado inmediatamente al hospital Gemelli, fue sometido a una operación quirúrgica de cinco horas y media, que superó en buena parte debido a su fuerte constitución. Gracias a una religiosa que asistía a la ceremonia en la Plaza de San Pedro, que lo bloqueó del brazo, Agca pudo ser detenido por varios guardias suizos y agentes italianos.
VATICANO: FUE OBRA DE «FUERZAS DIABOLICAS»
L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, aseguró este sábado que “fuerzas diabólicas” ordenaron el atentado contra el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981.
“Aún sin nombre y sin cara bien definida pero con un plan criminal bien preciso en sus diversas facetas, fuerzas diabólicas osaron lo impensable: atentar contra la vida del sucesor de Pedro para impedir el nuevo encaminamiento de la historia”, escribió el periódico.
“Nada ha vuelto a ser como antes”, añadió. El vigésimo aniversario del atentado, perpetrado por el terrorista turco Mehmet Ali Agca, sin que se haya aclarado quién dio la orden, coincide con dos “peregrinaciones-símbolo” de Juan Pablo II, estimó L’Osservatore Romano.
La primera, que finalizó el pasado miércoles, le llevó a Grecia, donde inició el diálogo con la Iglesia Ortodoxa, y a continuación a Siria, donde fue el primer Papa de la historia en entrar en una mezquita.
Está previsto que Juan Pablo II, a sus casi 81 años, viaje a finales de junio a Ucrania, tierra descrita por L’Osservatore Romano como “regada con la sangre de los mártires de la persecución marxista”.
Esas dos peregrinaciones contienen “las líneas inspiradoras de un pontificado que se erige en la geografía mundial como único punto sólido de referencia”, estimaba el periódico del Vaticano.