- Desde 1976 a la fecha, han sido ejecutados 705 hombres y sólo 6 mujeres
Nancy Benac (AP)
WASHINGTON.- Casi todos los condenados a muerte en cárceles norteamericanas son individuos pobres, la mayoría son blancos y muy pocos terminaron sus estudios. La mayor parte es responsable de un solo homicidio. Los Estados norteamericanos han ejecutado a 705 hombres y seis mujeres desde que Estados Unidos restableció la pena capital en 1976.
La mayoría de los reos de muerte no transmite mensaje político alguno con sus crímenes, y aunque sus delitos abarcan todo un catálogo de brutalidades, la mayoría de ellos es responsable de una sola muerte.
El más joven de los ejecutados fue Scott Dawn Carpenter, de 22 años, quien murió por inyección letal en Oklahoma en 1997 por apuñalar al dependiente de una tienda. El mayor ha sido Anthony Antone, de 66 años, electrocutado en la Florida en 1984 por haber intervenido para arreglar el asesinato de un investigador privado.
Los críticos afirman en cambio que muchos de los que mueren son víctimas de prejuicios raciales.
RETRASADOS MENTALES «SON EL BLANCO»
De los ejecutados desde 1976, alrededor de 35 han mostrado indicios de retraso mental en pruebas sicológicas del Centro de Información de la Pena de Muerte, un grupo crítico de la manera en que se aplica la pena capital en el país. Catorce Estados prohíben la ejecución de los retrasados mentales.
ASPECTOS DE LOS CONDENADOS A MUERTE
– Diecisiete de los ejecutados desde 1976 cometieron sus delitos antes de cumplir los 18 años de edad. La mayoría de los países con pena de muerte prohíben la ejecución de delincuentes juveniles.
– De los 38 Estados que autorizan la pena de muerte, 18 de ellos han establecido 16 como la edad mínima al momento del crimen, cinco lo han fijado en 17 y 15 estipulan un mínimo de 18 años.
– Un 56% de los ejecutados fueron blancos y 35% fueron negros, aunque los blancos abarcan un 80% de la población y los negros apenas un 12%.
– Los partidarios de la pena de muerte dicen que muchos de los ejecutados son negros porque los éstos reciben mayor número de veredictos de culpabilidad que los blancos en casos de asesinato.