Edgard Rodríguez C. [email protected]
Cuando un equipo no está funcionando, corresponde al manager descubrir las causas. Es su obligación ayudar a los peloteros a hacer mejor lo que éstos ya saben hacer… Johny Oates no pudo lograrlo en Texas y ha renunciado a la conducción del equipo.
Desde el despegue de la campaña en Puerto Rico, hasta la noche del jueves, los Rangers realizaron 27 juegos bajo la administración de Oates. Y sólo ganaron 10. Así que antes de ser despedido, Johny puso su renuncia y Jerry Narron ha entrado como reemplazo.
¿Es culpable del fracaso de Texas?.. De ninguna manera. El no lanza… Y los Rangers se aseguraron de contar con una poderosa alineación para producir carreras, pero olvidaron que para ganar juegos, además de anotar, hay que evitar las que fabrica el enemigo.
Como dice Jason Stark, “el problema en los Rangers es asunto de números”. Y no sólo se refiere al espantoso promedio de 6.72 que los pítcheres de Texas acumulan de modo colectivo, sino a los 267.5 millones invertidos para hacer del club un equipo ganador.
¿Sabe desde cuando un equipo no alcanzaba un desastre tal como el de los Rangers en materia de pitcheo?.. Desde 1930, cuando los Filis resumieron 6.70, en una campaña en la que ellos (los Filis) tuvieron a 8 bateadores sobre 300 y las Grandes Ligas a 113.
Oates no es culpable que Rick Helling, su más importante brazo, resuma 1-5 y 8.01 en sus cifras.
Sabe una cosa?.. En las primeras cinco semanas de temporada, los Rangers han cedido 101 carreras más que las permitidas por Boston en ese mismo período (192 a 91). Así es imposible ganar, aún con una batería que incluya a Alex, Galárraga, Iván y Palmeiro.
Ahora, los Rangers no iban a despedir a Alex Rodríguez, ni a ninguno de los artilleros millonarios que tiene en su line up. Oates lo entendió y se ha ido con honor. Ahora es el turno de Narron, un catcher de segunda en sus tiempos, al igual que Oates.
Fue quien reemplazó a Thurman Munson tras su muerte en 1979… Bueno, realmente lo intentó, pero no pudo.