Jairo Antonio Méndez – [email protected]
JINOTEGA.- Eugenio Urbina Castillo de 30 años de edad, originario de La Pita del Carmen perdió la pierna derecha al pisar una mina antipersonal que se encontraba semienterrada, en una finca ubicada en la comarca La Chata, municipio El Cuá-Bocay, Jinotega.
Ese día, un niño murió destrozado por una mina y otro perdió una pierna al pisar una mina cuando buscaban leña en el sector de la comarca Quebrada Arranca Barba, Sébaco.
EN BUSCA DE GUINEOS PISO LA MINA
Urbina Castillo llegó con su familia hace un mes a la comarca mencionada, en busca de trabajo y había salido a buscar algo de sustento para sus hijos, por lo que decidió penetrar a un plantío de guineos y tras avanzar unos 30 metros, sintió que había pisado algo, al levantar el pie ocurrió la explosión que lo catapultó por los aires, hasta caer a unos 20 metros.
Vecinos del lugar lo trasladaron de emergencia al Hospital Victoria Motta, de Jinotega, donde los médicos no pudieron salvarle la pierna.
Con palabras entrecortadas, Urbina Castillo pidió a las autoridades del Ejercito que por favor manden a señalar los campos minados y limpiar de esa siembra tenebrosa a las zonas rurales para evitar otra tragedia, pues consideró que en el sitio donde él pisó la mina, hay más artefactos enterrados y es una zona donde los campesinos trabajan mucho arando la tierra.
El mismo sábado 21 de abril, el niño Kelvin Danilo Jarquín González de 11 años, murió con el cuerpo destrozado y su amiguito José Daniel Zeas Castro de 13 años, resultó con la pierna derecha desbaratada luego que el primero pisara una mina cuando buscaban leña en la comarca Quebrada de Arranca Barba, El Chaquitilllo, Matagalpa. Esta tragedia ocurrió a eso de la 1:30 de la tarde del sábado.
EL PAIS «PLAGADO» DE MINAS
Diversas zonas de la parte norte y central del país, que fueron escenario de la guerra en la década de los años 90, están sembradas de minas anti-personales. Esta semana el Ejército Nacional declaró la frontera Sur como la primera región libre de minas, mientras que en los departamentos centrales y del norte de Nicaragua, las minas siguen causando tragedias entre el campesinado.