- Relato de un pueblo “terremoteado”
Olga Moraga/Especial para LA PRENSA
SANTA MARÍA DE OSTUMA, EL SALVADOR.-
II y última Parte
Toda la población está en movimiento. Unos limpian el pueblo de los destrozos dejados por el terremoto, otros tratan de construir sus casas. Las personas mayores resignadas dan gracias a Dios por estar con vida todavía.
Los niños que no logran entender lo ocurrido, juegan en la plaza cerca de los desechos de la iglesia que están aún sin remover.
“No quedó piedra sobre piedra, ni la iglesia se salvó”, dice Armando López, quien se encuentra a la espera de 30 láminas de zinc que el Gobierno a través del Comité Municipal de Emergencia está entregando a cada familia para que construyan sus viviendas.
Al frente del Comité Municipal de Emergencia está Francisco Humberto Pineda, profesor salvadoreño-canadiense, quien llegó a El Salvador de vacaciones y ahora no sabe cuándo regresará a Canadá. Está dirigiendo la distribución de los alimentos que en Santa María de Ostuma, un 90 por ciento han sido alimentos proporcionados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
“He aprendido a valorar al ser humano, dar la vida por los pobres y no me importan las consecuencias. Vamos a luchar por los pobres de este municipio. No he tenido la cobardía de dejar el pueblo para regresar a Canadá”, afirma don Beto, como le dicen cariñosamente en el pueblo, quien junto a los miembros del Comité, trabaja día y noche por devolverle a Santa María la belleza y tranquilidad que perdió.
El 95 por ciento de la población de Santa María de Ostuma son campesinos que viven de la recolecta del café y de la venta de las frutas que cultivan. Gente trabajadora que no han perdido sus esperanzas. Creen que el país, tarde o temprano, se va a levantar del polvo. ¿Medios? Tienen ilusión y referentes de algunos de sus coetáneos: “gente con menos recursos que nosotros lo han conseguido porque han puesto todo su empeño”, afirma Alfredo Pineda, de 18 años.
El PMA aprobó una Operación de Emergencia por un monto de US $10 millones para asistir por un período de seis meses a la gente más vulnerable, de los cuales hay promesas de contribuciones de Canadá de US $164,000, Alemania US $957,440, Estados Unidos de América US $900,000 y España con US$ 500,000.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) urge a la comunidad de donantes a responder ahora para prevenir que una catástrofe aún mayor se desarrolle.