Valeria Gonzá[email protected]
Los ancianos que asisten al Club de la Tercera Edad del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (Inss), dijeron que en Semana Santa vivieron un “gran calvario” porque se quedaron sin almorzar, ya que las autoridades se fueron de vacaciones y la atención fue pésima para ellos.
“Durante esa semana las autoridades del Inss la pasaron de las mil maravillas gozando de los megasalarios que devengan, pero nosotros que fuimos los pioneros del Seguro Social pasamos tres días tormentosos”, aseguró el jubilado Adolfo Díaz Zambrana.
Explicó que el 9, 16 y 23 de marzo las autoridades del Club de la Tercera Edad se fueron de paseo al mar y en esa actividad participó el 50% de los 400 jubilados.
Pero el resto de las personas que no fueron al paseo aguantaron hambre en sus casas, porque las autoridades del club contrario a años anteriores dejaron sin almorzar a los jubilados, comentó don Erasmo Blanco García (84).
“Las autoridades del club son desconsideradas porque nos dejaron a la buena de Dios, muchos teníamos que buscar el bocado de comida por nuestra cuenta”, sostuvo García.
Por su parte, la vocera del Inss, Martha Rosales, manifestó que a los jubilados se les notificó con anticipación de que habría ese paseo y el que no asistiera podía retirar su almuerzo entre las siete y ocho de la mañana.
“El club clausuró operaciones en esos días porque las personas que laboran en el mismo fueron a la playa a cuidar a los ancianos, ya que podría ser peligroso que se fueran sin alguien que los cuidara”, aseguró Rosales.
MESA DE BILLAR QUEDO EN EL OLVIDO
– Armando Silva comentó que ellos en el club hasta el 30 de marzo tenían cinco mesas de billar, no obstante, las autoridades del club ese día sacaron del edificio una de las mesas para repararla y aún no la han devuelto.
– “Los que hemos trabajado en carpintería entendemos que en menos de ocho días se puede reparar una mesa de billar, nosotros suponemos que la regalaron”, manifestó.
– Al respecto, la vocera del Inss aseguró que las autoridades están en proceso de adquirir una mesa de billar nueva, porque es más costoso darla a reparar.