¡Pobre Bonds!

Edgard Rodríguez C. [email protected] Uno no puede sentir compasión por Barry Bonds… No sólo porque sus cuentas en el banco estén de lo más saludable. Ni porque su grandeza haya sido reiterada tras ese espectacular jonrón que le ha confirmado su espacio en la historia. Sin embargo me parece razonable admitir que el más grande […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Uno no puede sentir compasión por Barry Bonds… No sólo porque sus cuentas en el banco estén de lo más saludable. Ni porque su grandeza haya sido reiterada tras ese espectacular jonrón que le ha confirmado su espacio en la historia.

Sin embargo me parece razonable admitir que el más grande jugador de esta época no ha sido reconocido en su real dimensión… Y todo por sus actitudes repulsivas, por su arrogancia y por creer que camina sin pisar la tierra. Aún así, es el mejor.

“Barry es el mejor jugador que ha tenido el béisbol desde Willie Mays y tal vez desde Babe Ruth”, dice David Schoenfield, editor de béisbol en ESPN.com.

Su problema es que no ha sido amable y su grandeza no alcanza a cubrir su antipatía.

No obstante, no se le está valorando para ingresar al Vaticano, porque como dijo en su momento Jim Leyland, “no soy su amigo, pero lo quiero diario en el line up”.

Bonds ha ganado tres veces el título de Jugador Más Valioso. Debería tener cuatro pero el año pasado se lo arrebataron y lo dieron a Jeff Kent, su compañero de conjunto y uno de los peloteros mejor valorados por críticos y aficionados actualmente.

¿Sabe usted, cuál fue la diferencia el año pasado?.. Kent remolcó 125 carreras por sólo 106 de Bonds. Pero eso es engañoso. De acuerdo a Stats Inc., Kent empujó sus 125 en 1,036 oportunidades, es decir, remolcó el 12.1 por ciento de chances.

Bonds por su lado, impulsó el 13.9 por ciento de oportunidades que tuvo… Para decirlo más claro, Kent tuvo 275 oportunidades más de empujar carreras que Bonds, pero sólo acumuló 15 más. Y aún cuando su desplome en las postemporadas, es un factor que podría cuestionar su carácter ganador, ha probado que no le tiembla el pulso en los momentos decisivos. Ha sido el hombre que ha cargado con los Gigantes en los últimos ocho años.

“Existe un prejuicio”, dice Schoenfield. “Si los Gigantes ganan, fue por la productividad de Kent o la magia de Dusty Baker. Pero si pierden, fue porque Bonds sacó una rola con dos en base en el quinto inning. Y luego es atacado con severidad”, agrega.

Quizá como persona valga muy poco, pero quiero estar en primer fila cuando batea.  

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