Sobre los artículos “lamentable manipulación” (del ex ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo) y “lamentable ofuscación” (del presidente del Banco Central, Noel Ramírez), no creo que los graves desbalances macroeconómicos sean lo más grave que tenemos en Nicaragua. Lo más lamentable es la falta de honradez y honestidad individual.
Cada vez que violamos la ley o toleramos actos indebidos contribuimos a la corrupción. La falta de honestidad y de apego a las leyes es lo que tiene a nuestro país postrado. Comenzar con un “dime que te diré” no lleva a ninguna solución de los problemas. En todo caso ni el Ing. Lacayo ni el Dr. Ramírez pueden tapar el sol con un dedo: el país está muy mal! ¿De quién es la culpa? En el fondo es de cada uno de los nicaragüenses.
El Dr. Ramírez menciona que en el gobierno de la presidenta Chamorro el contralor fue destituido. Pero es peor lo que le pasó al Ing. Jarquín Anaya, quien fue enviado a la cárcel. El conservador Pedro Solórzano no aclaró su inocencia en el caso de Solectra. ¿Qué pasó? Ahora se le mira más cerca de los liberales. Hasta el Dr. Ramírez puede parecer corrupto por tolerar todo lo que pasa en su bendito gobierno y defenderlo cuando la realidad es que es corrupto. Tan corrupto que hasta los sandinistas parecen mejor opción en las urnas como fue demostrado en noviembre pasado.
Muchos actos de corrupción han sido señalados en ambos gobiernos, pero han tratado de negarla o de minimizarla. En ambos casos se contribuye a la corrupción. Una vez el Dr. Alemán mencionó que en su gobierno se daban “raterías”, como quien dice eso no es de importancia. La verdad es que una persona es ladrona así se robe un córdoba o un millón.
Pero no sólo los comprobados corruptos son el problema, sino todos los adultos que muchas veces violamos la ley y toleramos la violación de la ley por parte de otros porque tenemos “cola que nos pisen”. Mientras no eduquemos mejor a nuestros hijos para darle el ejemplo de honestidad y no tolerancia a los actos indebidos, la consecuencia será la postración económica de Nicaragua.
Jorge Icabalceta, Ph.D.
Economista Agrícola.