Carlos Delgado.

¡Play ball… fanáticos!

Edgard Rodríguez C. [email protected] Aquella mañana del cuatro de abril de 1994, el sol comenzó a descender de una manera sincronizada sobre los edificios de fachadas antiguas pero de impresionante modernidad interior, que realzan la ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio. El frío era intenso pero no fue obstáculo para que más de […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Aquella mañana del cuatro de abril de 1994, el sol comenzó a descender de una manera sincronizada sobre los edificios de fachadas antiguas pero de impresionante modernidad interior, que realzan la ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio.

El frío era intenso pero no fue obstáculo para que más de 40 mil aficionados (41,259) se dispusieron a estrenar el espectacular estadio “Jacobs Field” , donde Indios y Marineros se trenzaron en un duelo con Denis Martínez frente Randy Johnson.

Para cuando Denis hizo el primer envío oficial en el parque, un strike ante el lead off de Seattle, Rich Amaral, ya estábamos nosotros “colados” entre quienes tiritaban aquel día en Cleveland, gracias a una invitación de Carlos García.

Fue un día especial… La temporada levantaba el telón, Denis batalla contra un adverso 0-2, que situado en las manos de Johnson parecía mucho más grande. Bill Clinton había llegado a tirar la primera bola y Bob Feller revivía las nostalgias.

Al final, Denis y Johnson pasaron inadvertidos. Martínez, pese a recibir un elevado remolcador y jonrón de Eric Anthony, no perdió. Y Johnson, pese mantener sin hit a la tribu hasta el séptimo no ganó. Hubo extrainning y los Indios se impusieron 3-2.

Las inauguraciones de temporada son siempre algo distinto. No sólo por su significado histórico, sino porque se trata del inicio de una actividad que suele evocar todo tipo de reacciones, desde la excitación al desespero, para el aficionado.

Mucho de ello sentirán hoy en San Juan, Puerto Rico, donde se pondrá en marcha la campaña del 2001… Hace dos años la liga despuntó en México. El año pasado en Japón. Ahora toca el turno a la tierra de Roberto Clemente y Carlos Delgado.

¿Qué ha sido lo mejor en una inauguración?..

Quizá el no hitter de Bob Feller de Cleveland 1-0 a los Medias Blancas en el arranque de la liga de 1940… Veamos algunos detalles interesantes de las aperturas sin ánimo de establecer una jerarquía por su nivel de resonancia.

En 1910, el Presidente William Howard lanzó, desde su asiento, la primera bola para dar por inaugurada la campaña de los Senadores de Washington en casa. Tal gesto se convirtió en una tradición seguida por 14 de sus sucesores, incluido Clinton.

George W. Bush lo hará el día seis en Milwaukee, justo cuando los Cerveceros abran las puertas del “Miller Stadium”.

En 1929, los Yanquis de Nueva York, se convirtieron en el primer equipo que colocó números en sus uniformes… En 1940, Feller lanzó su no hitter ante Chicago, por cierto el único que se ha tirado hasta el momento.

Siete años después, en 1947, Jackie Robinson, rompió la barrera del color en las Ligas Mayores, al debutar con los Dodgers de Brooklin y eventualmente convertirse en el Novato del Año. Por cierto, Jackie se embasó por error y anotó la carrera del gane.

En 1973, Ron Blomberg de los Yanquis, se convirtió en el primer bateador designado de la historia, al debutar frente a Boston. Le dieron un boleto con bases llenas y envió su primer remolque al plato.

AARON EN 1974

– Con su primer swing en la campaña, Hank Aaron puso fuera del parque un ofrecimiento de Jack Billingham de los Rojos y llegó a 714 jonrones, con lo que empató en el primer lugar con Babe Ruth, a quien superó más tarde, hasta llegar a 755.

– En 1983, Tom Seaver volvió a Nueva York, donde había construido toda una idolatría, e hizo su decimocuarta apertura sucesiva de juegos inaugurales. En total, acumuló 16, dejando atrás los 14 de Steve Carlton, Jack Morris y Walter Johnson.

– En 1988, George Bell, un dominicano proclive a meterse en dificultades por su carácter, disparó tres jonrones ante Bret Saberhagen en el juego inaugural ante los Royals. Karl “Tuffy” Rhodes de Chicago, repitó la hazaña en 1994 y se metió a la historia.  

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