- Desde que tenía tres años la doctora Ena Morales Hernández recortó y coleccionó las caricaturas de “Panchito y La Rana”. El primero de febrero pasado decidió donar su valioso trabajo a la Redacción de LA PRENSA
Mario Fulvio Espinoza [email protected]
Durante la tarde de un día de diciembre de 1954 una jovencita de 19 años, que recién había obtenido su título de Bachillera en Ciencias y Letras en el Colegio La Divina Pastora, entró temerosa a la Redacción del Diario La Noticia de Managua, para mostrar a los periodistas una colección de caricaturas de “Panchito y La Rana” que ella venía recopilando desde que tenía tres años.
De inmediato la rodearon los colegas periodistas Francisco Espinosa Rodríguez, Ernesto Bunge, César Vivas, Francisco Obando Somarriba, Alberto Medina y el autor de las caricaturas, Salomón Barahona López, “Chilo”, que de una u otra forma alabaron el trabajo de la señorita Ena del Socorro Morales Hernández.
Las caricaturas de Panchito y La Rana habían sido pegadas cuidadosamente en las páginas de cuatro voluminosos libros de contabilidad, la primera lo fue el 19 de julio de 1934, la última el 22 de julio de 1958.
En la crónica que alguno de los periodistas mencionados escribió sobre la visita de Ena a La Noticia, se consigna que en la fiesta de bachillerato que la joven ofreció a sus compañeras y amigas, ella les presentó su colección de caricaturas y aquellas le sugirieron que la llevara al periódico, en ese tiempo situado en la esquina formada por la calle de Santo Domingo y la Segunda Avenida Noreste.
“Con estas caricaturas aprendí las primeras letras”, explico la bachillera Morales. Agregó que su papá, el contador mercantil Humberto Morales Sandoval, y su mamá, doña Esmeralda Hernández de Morales, compraban diariamente La Noticia, “y yo recortaba los karikatos de Panchito que me leía mi madre”.
Consignaba la información que Ena del Socorro fue una aventajada alumna del Colegio Divina Pastora y que había conquistado su titulo de bachillera con las mejores notas, y como colofón señalaba que la joven viajaría a San José, Costa Rica, donde comenzaría sus estudios de Farmacia. “Allá seguiré, como siempre, coleccionando las caricaturas de Panchito y La Rana”, aseguró Ena.
EN LA PRENSA 67 AÑOS DESPUÉS
Han transcurrido 67 años desde que la ahora doctora en farmacia Ena del Socorro Morales Hernández comenzó a pegar en un álbum las primeras caricaturas de Panchito y La Rana.
El primero de febrero pasado llegó a la Redacción de LA PRENSA la doctora María Haydeé Flores Rivas cargando dos tomos de la colección de la doctora Morales. Señaló que era voluntad de la coleccionista donar esos libros a nuestro periódico porque consideraba que era un material histórico valioso sobre la obra de uno de los caricaturistas más notables que ha tenido Nicaragua, nuestro colega Salomón Barahona López, “Chilo”.
“En la actualidad, dijo la doctora Flores Rivas, la doctora Ena Morales regenta la Farmacia La Palmita, situada en Residencial Las Mercedes . En aquel tiempo la familia Morales Hernández, autóctona de Managua, vivía en la Farmacia San Judas, situada del Cine Luciérnaga una cuadra arriba”.
EN BUSCA DE CHILO BARAHONA
Para terminar de rayar el cuadro, LA PRENSA hizo una visita al hogar del colega Chilo Barahona, pero lamentablemente el colega se encuentra muy enfermo debido a su avanzada edad, 97 años.
Nos recibió su esposa, doña Zoila Portocarrero de Barahona (86 años de edad), quien nos relató muchos pasajes sobre la fructífera vida de Chilo, el primer caricaturista de Nicaragua, y padre de los ahora profesionales Amaru, Claris, Raúl y Mariano Barahona.
Con mucho orgullo doña Zoila nos mostró numerosos recortes de diarios, fotografías, diplomas y otros valiosos documentos que acreditan la notable trayectoria periodística de su marido, que en 1957 fue distinguido por la Casa Blanca por figurar entre los siete mejores caricaturistas de Latinoamérica.
UNA TEMÁTICA QUE NO PASA DE MODA
En la breve observación que hemos hecho de las caricaturas de Chilo se descubren, a través de los diálogos de Panchito y La Rana, que mucho agua ha pasado bajo el puente de la realidad nicaragüense, pero también que muy pocas cosas han cambiado.
Los políticos de antaño -salvo raras excepciones-, siguen haciendo picardías, los presidentes siguen enriqueciéndose con el erario público, y el pueblo sigue comentando y criticando con amargo humor esas acciones, con el convencimiento de que clama en el desierto.
CHILO BARAHONA LOPEZ
Nació en Managua el 21 de diciembre de 1904.
Trabajó 42 años consecutivos en el diario La Noticia.
Fue el primer dibujante que hizo caricaturas en un diario nicaragüense.
En 1947 fue seleccionado por la Casa Blanca entre los siete mejores caricaturistas de América.
También fue el redactor del “Testamento de Judas”, hoja humorística que salía en Semana Santa.
EL CIRCULO VICIOSO
Al examinar dos de los cuatro volúmenes de los “karicatos” de Chilo se aprecia que en muchos de ellos se hace humor con personajes y acontecimientos que siendo del ayer parecen repetirse exactamente con la realidad de hoy. No hemos mejorado mayor cosa los nicaragüenses.