- “Es lógico que la ciudadanía no conozca de las AFP, porque el gobierno lo hizo todo callado, precisamente para irrespetar los intereses de los cotizantes”, afirma Noel Vidaurre
- Eduardo Montealegre recomienda analizar la calidad moral y experiencia de las personas que manejarán las AFP
William Briones Loáisiga [email protected]
El síndrome de los bancos quebrados es el temor de los políticos con las empresas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), por lo cual recomiendan observar el capital inicial y su desarrollo, así como evitar que el dinero sea malversado.
Noel Vidaurre, diputado por el Partido Conservador (PC) dijo comprender el temor de los cotizantes del Seguro, en cuanto al destino de sus aportaciones. “Yo me opuse en la Asamblea Nacional a la aprobación de esa ley, porque no protege como debe ser el dinero de los trabajadores. Aquí se puede venir un gran problema cuando comiencen las AFP a enfrentar problemas financieros, a quebrar como muchos bancos en el país, entonces se terminó el dinero de los trabajadores”, comentó.
Vidaurre dijo que en caso que ocurra esa situación y si el gobierno decide no entregarle sus aportaciones a los cotizantes, porque eso no lo dice la ley, éstos perderán su dinero. “Sería grave porque dejaría en la calle a muchos nicaragüenses que creyendo en el Seguro Social, hayan cotizado por muchos años y quedarían sin posibilidades”, reiteró.
Para el parlamentario, “es lógico que la ciudadanía no conozca de las AFP, porque el gobierno lo hizo todo callado, precisamente para irrespetar los intereses de los cotizantes, para que no sospechen que hay algo debajo de la mesa, que algo no está bien”, exclamó.
Eduardo Montealegre, directivo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), recomendó analizar la calidad moral y experiencia de las personas que van a manejar las AFP.
“Creo que la administración de los fondos de pensión va a ser administrado de una manera profesional, cada persona cotizante va a saber exactamente lo que tiene, y no se va a permitir tocar ese dinero para cualquier otro fin más que para ser invertido y generar intereses, y que los cotizantes tengan todo su dinero ahí al momento de retirarse. Eso lo va a garantizar la calidad de las inversiones que se hagan”, explicó.
José Antonio Alvarado, del Partido Liberal Democrático (PLD), aseguró que la desconfianza de la ciudadanía la origina el desconocimiento del tema, la historia de corrupción que ha habido en el país y los fracasos de las AFP en otros países.
“Estas cosas pueden cambiarse si se hace una buena campaña informativa, si se hace una buena vigilancia como en Europa y Estados Unidos, para obligar a éstas a invertir en instrumentos financieros donde los riesgos sean mínimos”, expresó.
“Es importante la supervisión para evitar que sea controlada por amigos del Presidente, hay que recordar que están en juego, los planes de retiro de miles y miles de ciudadanos”, agregó.
¿QUIENES ESTARAN DETRAS DEL NEGOCIO?
Eduardo Montealegre considera que las experiencias dejadas por la creación y quiebras de empresas bancarias, deben ser tomadas en consideración, para conformar las AFP.
“Aquí lo importante, y que no se hizo cuando se autorizaron los bancos, es analizar quiénes eran, la experiencia de las personas que iban a manejar esos bancos, el capital fue muy pequeño, se dieron demasiadas licencias, y ahora creo que con esa experiencia, deben analizarse bien quiénes manejarán las AFP”, recomendó.
“De hacerse eso, no pasará como en la banca, algunos de los cuáles han ido a la quiebra en los últimos años”, agregó.
“La clave de los negocios financieros y de los que administran recursos es la calidad moral y la experiencia de quiénes van a manejar los recursos, eso es lo más importante”, destacó.
¿SE ESTAN «AMARANDO»?
“Mi temor es porque (la ley) fue aprobada de forma rápida, sin consultarle a los nicaragüenses y esté siendo objeto de negocios de parte de funcionarios del gobierno y otros sectores de la empresa privada que ya se hayan amarrado para crear las AFP y manejar el dinero de los cotizantes”, expresó el diputado Noel Vidaurre.