David Arellano [email protected]
Hace algún tiempo una novena de béisbol, de los alrededores de Harlem, retó a los “Actives” (Nota: evidentemente el equipo juvenil de St. John’s); se aceptó y pronto descubrieron que no eran contrincantes para nosotros. Al final del noveno inning el score era 49-3.
El domingo 27 de mayo los “Invencibles” (Nota: mayores) se enfrentaron a los Manhattans de la ciudad de Nueva York, y tuvieron éxito… los “Invencibles” anotaron cuatro carreras en su primera bateada, de las cuales una fue limpia. A partir del primer episodio, sin embargo, al partido le faltó esa tensión que atrapa la atención de la audiencia y hubiera carecido de todo interés si no fuera por el excelente fildeo de parte de los visitantes y el bateo pesado de nuestros muchachos. El bateo de Lauer, Hart y Cumer, y el fildeo de Lalor y Daly merecen elogios. Sigue el score por entradas:
Invencibles 421 221 10x
Manhattans 002 110 11x
Carreras limpias: Invencibles 3; dobles, Lauer; doble plays, Manhattans 2; hits, Invencibles 17, Manhattans 6; errores, Invencibles 5, Manhattans 9; ponches, Invencibles 7, Manhattans 20. Umpire, E. Weir; anotador oficial, A. Clogher. El partido finalizó a las 5:45 p.m.
El muy esperado partido entre los Novatos (Nota: infantiles) y los Primroses se jugó por la mañana del jueves 7 de junio, en el antiguo campo de los Novatos. El partido fue de los niñitos de comienzo a fin, ya que el umpire Mr. Kieran favoreció a los liliputienses siempre. Solamente se jugaron ocho entradas, y la anotación favorecía a los Novatos 23-17 al cerrar el inning. Lo más importante del juego fue la dirección de Joe Faye. Si los Primroses enfrentaran nuevamente a sus rivales, les recomendaríamos que seleccionaran a una persona imparcial para actuar como juez.
En el “Día de las Condecoraciones” los Auroras, de la ciudad de Nueva York, vinieron a enfrentar a los Invencibles, y por primera vez en muchos años estos últimos lograron blanquear a una novena. A las nueve en punto de la mañana nuestros muchachos estaban enfundados en sus conocidos uniformes de béisbol, y sin embargo no se comenzó el partido sino hasta las diez y media. Los Invencibles iniciaron el juego, y por un sencillo, un doble, dos batazos de sacrificio (Nota: pueden ser toques o elevados) y el mismo número de errores pudieron hacer cruzar a dos hombres por el plato. Entonces vinieron los Auroras a batear pero no anotaron, siendo retirados en orden de uno-dos-tres. Los Invencibles no anotaron en el segundo y sus oponentes tampoco. En el tercero le añadimos dos carreras más a nuestro total; mientras, por los visitantes, Rownan, ya con dos outs, logró romper el hielo, embasándose en primera por sencillo, pero fue puesto out tratando de llegar a segunda. Las siguientes dos bateadas fueron en blanco para ambos equipos; en el sexto, sin embargo, nuestros muchachos llegaron a siete carreras mientras los visitantes solamente lograron abanicar la brisa en vano. El séptimo vio a los Invencibles anotar una vez más, y los Auroras cayeron con pizarra de 8-0. En ese momento sonó la campana que avisaba que la comida estaba lista, y de común acuerdo se dio por finalizado el partido. Añadimos el score por entradas:
Invencibles 202 003 1-8
Auroras 000 000 0-0
Carreras limpias, Invencibles, 2; dobles, Carmody (2); hits, Invencibles 10, Auroras 2; errores, Invencibles 0, Auroras 7; ponches, Invencibles 11, Auroras 15. Umpire, J. Fogarty; anotador official, A. Clogher. Tiempo de juego, 1:39.
MENSAJE POR JEA
“Tengo el gusto de enviar(les)… el texto de la primera crónica deportiva escrita por un nicaragüense: mi tío abuelo David Arellano (1872-1928). Se publicó en junio de 1888 en la revista mensual del St. John’s College dentro de una crónica general de la “Second Division”, a la que pertenecía entonces en dicho colegio neoyorquino. Entonces tenía 16 años… Habla de cuatro juegos de beis”.- Jorge Eduardo Arellano.