Luchas gremiales y políticas

El recién finalizado paro del transporte dejó claro al Gobierno que la población no apoya las protestas, aunque éstas se efectúen en pro del mejoramiento de la economía familiar, en más de una ocasión los transportistas expresaron que la causa fundamental del paro era de que no se aumentara el valor del pasaje de transporte […]

El recién finalizado paro del transporte dejó claro al Gobierno que la población no apoya las protestas, aunque éstas se efectúen en pro del mejoramiento de la economía familiar, en más de una ocasión los transportistas expresaron que la causa fundamental del paro era de que no se aumentara el valor del pasaje de transporte urbano colectivo.

El sector salud, laboral y comunal no tomó conciencia de estos planteamientos ya que el sector asalariado a la fecha no ha recibido un centavo de aumento en su salario y se anuncian alzas en los costos de los pasajes departamentales, esta situación más que anómalas es arbitraria, por tanto se está negando un derecho constitucional que nos consagra la Carta Magna en su Arto. 105.

En tal situación el Gobierno debe asumir su responsabilidad y tomar las medidas necesarias que no afecten ni golpeen los bolsillos de los usuarios que por cierto son cada vez menores.

El Gobierno como dueño de la mayoría de los medios de comunicación logró desinformar a moros y cristianos y la lucha que en su momento era gremial, la trasladaron a la esfera política, terreno que no es del dominio de los transportistas por tanto su honestidad y humildad no les permiten perjurios y ser mezquinos (condiciones esenciales de la política).

Si no veamos cómo el propio Presidente de la República hace un anuncio de medidas macroeconómicas que a los días producto de presiones del paro del transporte, las cambia, quedando no sólo en tela de duda su autoridad sino que también dejando al descubierto toda una serie de violaciones a las leyes del país tales como:

— Violación al Arto. 114 de la Carta Magna, al desconocer la jurisdicción de la Asamblea, al hacer ajustes a los precios de los hidrocarburos (y no a todos que a lo mejor se le hubiera bajado el precio al gas butano, logra a su favor auge en la población) sin modificar la ley existente.

— Pasar por encima del MTI decretando un aumento del 5% en la tarifa del pasaje, sin tomar en cuenta los costos de operación o haciendo cálculos que no se ajustan a la realidad enfrentando con ello a usuarios y transportistas, acción que sólo a Maquiavelo se le podría haber ocurrido.

— Interferir en el órgano rector del transporte de la ciudad de Managua (Irtramma) al hacer efectiva y directa la entrega de los bonos de combustible (que no querían entregar) y otras dádivas a cooperativas y cooperados que por temor a represalias mayores de manera mezquina y mojigata pusieron en peligro la seguridad de los que viajaban en dichas unidades.

Leonel Orozco
Directivo Urecotraco.  

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