Bayardo Altamirano
Como el país, nuestros políticos son subdesarrollados. Ya van tres que postulan para la máxima responsabilidad del Estado y no vemos que se den debates de temas nacionales, ni propuestas de plataformas de gobierno.
Sin embargo, hoy más que nunca, la nación exige las cuentas claras. Demandamos un mínimo de transparencia. Información periódica, que no hemos tenido, del estado de los asuntos públicos.
Primero que nada, de la elaboración y ejecución del Presupuesto de la República. Hoy por hoy este aspecto está más que deteriorado. Las escandalosas partidas discrecionales, el enorme déficit y el oscuro manejo de la ejecución presupuestaria son la característica de los manejos del señor Alemán. Los diputados no se atreven a protestar, quizás porque los managers no les bajan seña y no quieren alterar su beatificada tranquilidad. Debemos señalar que durante todo el período del actual gobernante, las necesidades sociales no han sido cubiertas, a pesar de la tregua de los dos últimos años en el pago de los intereses de la deuda externa. Tampoco han destinado nada a la inversión productiva para mejorar la situación económica y reducir el desempleo. Ahora más bien se habla de ahorros, que consiste en despedir a miles de empleados y mantener los onerosos megasalarios. El gobernante hace campaña para su partido, reduciendole al combustible o pagando la matrícula y los gastos de la escuela a los empleados públicos a costillas del Presupuesto que maneja como su caja chica.
Otro asunto es que el Presupuesto es pararrayos de las constantes quiebras bancarias. Para nadie es un secreto que este es un sistema ineficiente e inseguro y que sus directivos con gran facilidad hacen manejos inadecuados de los fondos de los cuentahabientes. La superintendencia, que cada día es más claro que depende de la voluntad del déspota, ni toma medidas adecuadas, ni siquiera paliativos oportunos, dejando que la cadena de quiebras pique y se extienda. Su descrédito es total y el desamparo del ahorrante absoluto. Además la banca de desarrollo, ¿que cosa es eso? No hay la menor intención de promoverla en un país que tanto la necesita.
Pero con esta vena tan rica, digna de la mayor explotación ¿ha oído usted opinar algo a los candidatos? Les aconsejo que de manera urgente nos cautiven con su propuesta de reforma fiscal. ¿O es que no piensan hacer nada? Sólo dejar hacer y dejar pasar. Les recuerdo que en todos los países de la democracia representativa se acostumbra que los señores candidatos prometan bajar los impuestos, aunque un día después de electos, se percarten que tal cosa no es posible y sencillamente pidan perdón por el holocausto. Al menos digan que van a actualizar el impuesto sobre la renta que lleva años de deslizamiento a cuestas.
Ahora, que si son magnánimos, deben ofrecer un sistema de impuestos bien regulado, un sistema bancario eficiente y confiable y porqué no, un Presupuesto Nacional bien elaborado y mejor controlado. Todos queremos oír esas utopías. Muchas gracias.