Abandonan a anciana en Granada

Su hijo y la nuera la dejan en la calle Pedro J. Vindell Matus/[email protected] GRANADA.- Una anciana cuya edad oscila entre 75 y 80 años, piel blanca, bajita, pelo castaño y ojos café fue abandonada por su propio hijo y la esposa de éste. El martes seis de los corrientes, a eso de las tres […]

  • Su hijo y la nuera la dejan en la calle

Pedro J. Vindell Matus/[email protected]

GRANADA.- Una anciana cuya edad oscila entre 75 y 80 años, piel blanca, bajita, pelo castaño y ojos café fue abandonada por su propio hijo y la esposa de éste.

El martes seis de los corrientes, a eso de las tres de la tarde, Sor María Magdalena, directora del Asilo de Ancianos “La Providencia”, regresaba de realizar unas diligencias cuando observó que una pareja dejaba en la acera del local a la longeva que responde al nombre de Adaluz Guerra Orozco.

La dejaron sentada en una “pata de gallina” y se fueron con rumbo sur, por lo cual la religiosa al ver esa actitud los siguió y les pidió que regresaran por la longeva pues en el asilo no hay lugar por estarse reparando el salón de mujeres y han tenido que reubicar a las viejitas en dos o tres cuartos.

ANCIANA EN RIESGO

Les dijo que era responsabilidad de ellos lo que le pudiera suceder a la señora, que resultó ser la madre de Juan Carlos Madrigal Guerra, acompañado de su esposa Ivonne Miranda Cruz, supuestamente originarios de Juigalpa, Chontales.

No le hicieron caso a la monja y se fueron, tampoco le suministraron ninguna información y fue la longeva la que le relató a la religiosa lo sucedido, por lo cual solicitaron la intervención de la Policía, un oficial se presentó y no se hizo nada al respecto, declaró Sor María Magdalena.

DERRAMES CEREBRALES

Doña Adaluz narró que durante mucho tiempo, no recuerda cuánto, pero que fue después de dos derrames cerebrales que la dejaron lisiada del brazo y el pie derecho, que al parecer comenzó su martirio, según sus propias palabras, cuando su nuera le pegaba con un palo y hasta con un molinillo en la cabeza, no le daba de comer, mientras la mantuvo encerrada en un cuarto.  

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