Consternado leí en primera plana del prestigioso Diario LA PRENSA la semana pasada que el director del Hospital Alemán Nicaragüense denunciaba públicamente que no era abastecido según las necesidades reales del hospital.
Consternado, en primer lugar, porque se trata de un funcionario público que conoce perfectamente los problemas de abastecimiento dentro del MINSA desde hace varios años, pues ha sido director de los hospitales Bertha Calderón, Lenín Fonseca y Vélez Paiz y por tanto sabe que su tarea consiste no sólo en pedir al Centro de Insumos para la Salud (CIPS), sino también gestionar cooperación solidaria y donaciones de varias organizaciones deseosas de ayudarnos, a como lo hizo la anterior Directora de HAN Dra. Vanesa Rivera, que en un año de gestión consiguió donaciones hasta por cinto millones de córdobas, haciendo del Hospital Alemán Nicaragüense el mejor hospital de la red nacional como lo certificaron el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en evaluación que realizaron de 29 hospitales de todo el país a inicios de 1999.
Consternado, en segundo lugar (aunque no menos importante), porque la producción de servicios (léase pacientes atendidos) en ese hospital ha descendido tanto que ha desaparecido casi todo lo que lo hacía el mejor hospital de la red, cuando hasta por la radio se hacían llamados a enfermos que necesitaran intervenciones quirúrgicas y acudían personas de todo el país que se regresaban a sus departamentos con sus problemas de salud resueltos o al menos aliviados en gran medida, teniendo el mismo presupuesto y los mismos problemas de abastecimiento que ahora, pero siguiendo el lema de buscar permanentemente la excelencia.
Consternado, en tercer lugar, porque a pesar del excelente salario que devenga, el director muerde la misma mano que lo alimenta al atacar públicamente al MINSA, cuando en realidad este Ministerio sólo es heredero de una política impuesta por el gobierno sandinista de otorgar un paupérrimo presupuesto a Salud y Educación, según decían “por ser áreas de servicios y no áreas productivas”, situación que la Asamblea Nacional no ha logrado revertir en los dos últimos gobiernos, por haberse enfrascado en luchas políticas de poder (o de poder político) y no en la resolución de los problemas económicos y sociales que tienen sumido a nuestro país en el sótano de la escala cultural y social.
La tarea de un dirigente de salud no es sólo sentarse a esperar que el Estado lo abastezca, sino la búsqueda de fuentes alternativas de abastecimiento que le permitan cubrir las necesidades de salud de la persona más importante para el gremio: el paciente.
Dr. Moisés Ruiz Romero
Ex Jefe de Cirugía del Hospital Alemán Nicaragüense.