- Para el bravo púgil nica, qué importa el pasado si ha
encontrado el presente
Edgard Tijerino M/Enviado Especial [email protected]
Rosendo Alvarez, escoltado por Anita, por Frutos, por Rubén Gómez y por Espada, avanza hacia uno de los ascensores del Mandalay Bay aturdido por el incansable y agobiante ruido de las máquinas “traga-esperanzas” del gigantesco casino… Qué importa si nuevamente se siente feliz, tranquilo, orgulloso… Quisiera meter el momento recientemente vivido en una botella… Quisiera colocar su cinturón encima del impresionante rótulo luminoso del MGM… Quisiera estar seguro de poder manejar convenientemente su futuro ahora recortado, después de casi tres años de pérdida de tiempo, fama y fortuna.
Qué importa todo lo pasado si por fin encontró el presente… Si está ansioso por apretar el acelerador a fondo… Siriwat, Beibis, Finito, son posibilidades que giran a su alrededor.
“Estoy listo para cualquiera, no importa como se llame… Voy a hacer historia en las cartegorías pequeñas… Tengo tiempo todavía y voy a sacarle el máximo provecho, de eso pueden estar seguros”, manifestó.
“Cuando alcanzo una excelente preparación física, todo va bien porque soy un peleador de crecimiento que va de menos a más, que a medida que avanza la pelea es más insistente… Del sexto en adelante, mientras él perdía energías, yo las conservaba, por eso se marchitó y no pudo responderme con la vitalidad requerida”
¿Tendrías inconveniente en concederle otra oportunidad?
“Considero que todo quedó claro entre él y yo… Debí ganar la primera pelea sin los golpes bajos, y gané sin discusión esta otra… ¿Tiene sentido una tercera pelea?… ¿Alguien cree que sería diferente el resultado?… Cierto, es un buen peleador, valiente y con recursos, pero las veces que nos enfrentemos, lo derrotaré… Ahora, si hay expectación y dinero, y Don King lo ve factible, podría concretarse”
¿Seguís obsesionado con Finito?
“Es que se trata de una pelea que todos quieren volver a ver. Yo le gané en México cuando lo derribé, aunque lograron fabricarle un empate técnico que nadie se trago, y aquí en el Hilton, le pegue como nunca alguien lo ha hecho pese a mi debilitamiento por el peso y al hecho de haber perdido el título en la báscula… Necesito volver a pelear, demostrar que soy mejor, no sólo que me siento mejor”
¿Cómo funcionó la esquina?
“Muy bien… Se trazó un plan de combate en base del conocimiento adquirido, lo realicé y puse la cuota extra de corazón para intensificar la presión… No se puede resistir tanto acoso, saber que siempre van a estar moviéndose puños frente a tu rostro y machacándote las costillas”
¿El más resistente de tus rivales?
“Es fuerte, se mueve bien hacia atrás y contragolpea… Nunca había perdido, porque no se había encontrado un cazador como yo”.
Espada le coloca un brazo en el hombro, Frutos sonríe como si una cámara imaginaria siguiera sus movimientos, Anita sonríe, Rosendo levanta la cabeza, observa a la multitud que se mueve en el Casino, y continúa la marcha pensando en la posibilidad de una tercera corona.
SIRIWAT, EL PROXIMO
De acuerdo a Bolívar Icaza, del Comité de Clasificaciones de la AMB, la próxima parada de Rosendo es Pitchinoi Siriwat.
Siriwat era justamente quien estaba en la mira del nica, cuando se despojó a aquel y surgió entonces el “Beibis” Mendoza.
Para ver al nica frente a Siriwat se ha establecido un plazo de 60 días, de acuerdo a lo expuesto por Icaza luego de la pelea.
Siriwat es un difícil peleador zurdo, que obligará a Rosendo a desplegar su mejor esfuerzo en el adiestramiento.