Tito Rondó[email protected]
Históricamente el béisbol de Panamá y el de Nicaragua han marchado unidos, pese a divergencias grandes en su origen y esparcimiento en cada país.
Desde 1932 equipos nicas han jugado en Panamá (y viceversa), y ambas novenas han competido más o menos en plan de igualdad tanto en los Centroamericanos y del Caribe como en los Mundiales.
Si bien es cierto que Panamá tuvo béisbol profesional desde 1945 y Nicaragua apenas desde 1956, tanto el nica como el canalero desaparecieron. Hasta ahora que vuelve a renacer en Panamá, con un torneo que empezará el próximo 8 de noviembre.
Por supuesto, desde que se instauró el profesionalismo en Panamá buscaron peloteros nicaragüenses; Stanley Cayasso no aceptó la oferta, pero sí lo hicieron Jonathan Robinson, José Angel “El Chino” Meléndez y Alfredo “Rancho Grande” Fonseca. Después llegó Eduardo Green…
Diez años después de inaugurar el profesionalismo Panamá tuvo a sus primeros Grandes Ligas, el lanzador Humberto Robinson y el utility Héctor López. Nicaragua tardó 20 años en producir a Dennis Martínez, y no fue precisamente producto de la pelota rentada, sino de la Primera División.
La máxima hermandad entre Nicaragua y Panamá llegó en 1961-1962, cuando la liga profesional fue un esfuerzo en conjunto entre ambos países, compitiendo Bóer y 5 Estrellas por nosotros y Cerveza Balboa y Marlboro por los canaleros.
En la época moderna Panamá nos ha tomado una delantera decisiva en producción de jugadores. Tienen a unos diez peloteros en las Mayores por tres nuestros, y unos 70 en las menores comparados con unos 20 nicas.
Ahora renace en Panamá la Liga Profesional. Y son miembros de la Confederación, aunque no compitan todavía en la Serie del Caribe.
Eso quiere decir que nuestros profesionales tienen permiso de jugar en Panamá, al igual que en República Dominicana, Puerto Rico, México y Venezuela, y aquí.
Pero, ¿quién da los permisos?
Hasta ahora, a los peloteros profesionales se los da la Major League Baseball. Pero entre los dirigentes del beis que era antes amateur de ambos países (Carlos García y Eduardo De Bello) hay buena amistad y respeto, y la federación internacional IBAF está tratando de que la MLB la tome en cuenta.
¿Qué pasaría, por ejemplo, si Henry Roa firma con los Macheteros de Azuero? ¿tiene el “Colorado” que pedirle permiso a Feniba para firmar? ¿o es como si firmara con los Expos de Montreal, por decir algo?
Fíjense que nuestros seleccionados son aproximadamente categoría doble A, o sea los que en Panamá ganarían dos mil dólares, pero al no ser del beis organizado, bien les pueden ofrecer 1.500… Un equipo “vivo” en Panamá se puede fortalecer más que otros a punta de nicas, pues aparte tendría a sus doble A, triple A y Grandes Ligas.
¿Qué pasará cuando le ofrezcan 5.000 dólares a Vicente Padilla? ¿jugará allá o aquí? ¿habrá guerra?…