Red Worthington.

Red Worthington en Nicaragua

Tito Rondón [email protected] El club de sóftbol “Invasores” no solamente trajo a Nicaragua su fe inquebrantable en Jesucristo y la Biblia y deseos de foguear e instruir a equipos nacionales, sino también al mejor relevista en la historia de los Mellizos de Minnesota. Se llama Allan Worthington, y estuvo 14 años en Grandes Ligas, logrando […]

Tito Rondón [email protected]

El club de sóftbol “Invasores” no solamente trajo a Nicaragua su fe inquebrantable en Jesucristo y la Biblia y deseos de foguear e instruir a equipos nacionales, sino también al mejor relevista en la historia de los Mellizos de Minnesota.

Se llama Allan Worthington, y estuvo 14 años en Grandes Ligas, logrando participar en dos Series Mundiales. Jugó con muchos peloteros que estuvieron en Nicaragua, como Jim Kaat, Zoilo Versalles, Jack Kralick y Roberto Clemente.

A Worthington lo recuerdo como protagonista de un incidente que demostró que además de ser un buen lanzador, es un hombre de verdad.

Fue en 1960, a como nos aclaró él . Los Medias Blancas de Chicago, su equipo en ese momento, empezaron a robar señas desde la pizarra del jardín central, informándole al bateador si venía recta o curva abriendo y cerrando una ventanita en la pizarra.

Worthington habló con su manager y con el gerente general del equipo, informándoles que eso era contra sus principios éticos y morales, y que o cesaba la práctica o se iba él del equipo. Horas después estaba en las ligas menores…

“Recibí a Jesucristo en 1958”, cuenta. “Desde ese día no puedo mentir ni robar”.

Allan Fulton Worthington nació el 5 de febrero de 1929 en Birmingham, estado de Alabama, era derecho y mide 6-2; pesaba entre 195 y 210 libras.

Jugó beis universitario en Howard, que se cambió el nombre a Samford, y en la U. De Alabama, llegando a participar en el campeonato nacional de Estados Unidos en el Estadio Rosenblatt de Omaha, Nebraska, donde más de medio siglo después todavía se juega.

Empezó su carrera profesional en 1951, y dos años después era ascendido a los Gigantes de Nueva York.

“Tiraba recta, sinker y slider”, recordaba hace unos días. “De lado del brazo y afuera a los derechos, sobre el brazo y pegado a los zurdos”. Esa no es una fórmula exclusiva, claro, pero Worthington tenía buen control. Por lo que empató un récord de Grandes Ligas que aún prevalece no más empezar su carrera: sus dos primeros juegos, aperturas, fueron blanqueadas…

Dejó a los Filis en dos hits el 6 de julio, y a los Dodgers en cuatro el 11, ganando ambos partidos por 6-0. La marca había sido establecida por Jim Hughes, de los viejos Orioles de Baltimore de la Liga Nacional, en 1898, y empatada por Joe Doyle (Yanquis, 1906), John Marcum (Atléticos, 1933) y Dave Ferris (Medias Rojas, 1945). Después de Worthington lo hizo Karl Spooner, del Brooklyn, en 1954.

Con los Gigantes no participó en la Serie Mundial de 1954; barrieron a los Indios y no necesitaron mucho relevo. Pero sí tuvo un buen asiento para ver la atrapada de Willie Mays del primer juego, cuando descabezó una línea del poderoso Vic Wertz, inicialista de los Indios de Cleveland, a los 475 pies del home. “A nosotros no nos sorprendió”, recordaba. “Willie nos tenía acostumbrados a ese tipo de jugadas”.

Se trasladó a San Francisco con el resto de los Gigantes, pero bajó su efectividad y fue canjeado al Boston por el primera base Jim Marshall. De ahí pasó a las menores, los Medias Blancas lo tuvieron un rato, y finalmente pasó a Cincinnati.

Minnesota lo obtuvo en 1964, a tiempo para encabezar sus relevistas y perder la Serie Mundial ante los Dodgers de Sandy Koufax el siguiente año. Bayardo Cuadra recuera que Worthington relevó el último partido y que no le hicieron carreras, pero el daño estaba hecho.

Jugó en la Serie por el Campeonato de la Liga Americana, pero los feroces Orioles barrieron a Minnesota (aunque perdieron el título mundial ante los Mets).

Worthington se retiró después de 14 años en Grandes Ligas, en los que lanzó en 602 juegos con marca de 75-82, 110 rescates (fue líder de la liga con 18 en 1968) y efectividad de 3.38. Hasta pegó un jonrón, en 1966…  

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