Mejor para Rosendo

Edgard Tijerino M. [email protected] Cierto, estábamos emocionados imaginando una tercera pelea electrizante entre Rosendo Alvarez y Ricardo “Finito” López, pero, no podíamos ocultar el temor de ver a Rosendo en desventaja, si no podía conseguir durante su adiestramiento avances significativos, para retar la gama de recursos y notable condición física que López mostró en su […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Cierto, estábamos emocionados imaginando una tercera pelea electrizante entre Rosendo Alvarez y Ricardo “Finito” López, pero, no podíamos ocultar el temor de ver a Rosendo en desventaja, si no podía conseguir durante su adiestramiento avances significativos, para retar la gama de recursos y notable condición física que López mostró en su última pelea con Ratanapol Vorapin.

Nada que ver con las complicaciones enfrentadas por el pinolero frente a Mendoza, aquella noche de la amarga descalificación por la utilización reiterada de golpes bajos… Pienso que Mitch Halpern suspendió la pelea inoportunamente, consecuencia de una apreciación equivocada, justo cuando Rosendo daba la impresión de estar adueñándose del ritmo del combate, pero debo admitir que el nica tardó en ajustarse a la distancia, y por esa razón, en varias ocasiones, se quedó cortó debiendo extenderse hasta las zonas bajas del “Beibis”.

Si estuviéramos en 1998, con Rosendo siempre humeante después de realizar intensos trabajos en el gimnasio, ansioso por subir y destruir, consideraríamos que una pelea con “Finito” sería filete de exportación, con chimichurri y salsa marinera, pero con Rosendo tratando de regresar a sus niveles de agresividad efectiva, un “Finito” bien afilado, se convertía en un peligro inminente.

Claro que es preferible la revancha con “Beibis” Mendoza que una tercera batalla con Rosendo… Ya hubiera querido Napoleón no encontrarse con Wellington aquel 25 de abril de 1792, sino en mejores condiciones, con un Grochy más vivo, pero no pudo ser.

Desde hace largo rato un problema bien agudo que ha estado afectando a Rosendo es su falta de enfoque… Así como un científico se concentra en las fórmulas, las ecuaciones y las probetas, como si el mundo estuviera paralizado observándolo; o como un literato coloca todos sus esfuerzos en inspirarse y atrapar elementos para fortalecer su imaginación, un boxeador debe colocar a un lado los factores que pueden desenfocarlo.

Rosendo, desgraciadamente, todavía esta comprobando lo difícil que es ser verde, y no alcanza el grado de madurez requerida para garantizar una preparación óptima.

Recuerdo aquella tarde en el Hotel Maxim, a pocas horas de subir al ring para enfrentar a Mendoza, se dejó atrapar mentalmente por problemas no trascendentes como controversias con cronistas que se encontraban a miles de kilómetros de distancia, ansiosos de ver conquistar una segunda corona.

A esta altura de los acontecimientos, consciente del significado del tiempo perdido, molesto por la oportunidad frustrada ante Mendoza, el púgil pinolero tiene que bloquear toda aquello que pueda afectarlo, sonreírle al futuro, zambullirse en un adiestramiento intenso, recorrer la milla extra como lo hizo Gebresalasie en Sydney para vencer a Tergat, y quedar listo para ir en busca de Mendoza.  

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