- Le mintieron a la mamá al decirle que iban a visitar unas amigas del barrio
Las Torres - Vecinos encontraron los cuerpos hasta altas horas de la noche
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Las hermanitas Hernández Solís, Eugenia del Socorro, de 17 años, y Alejandra del Socorro, de 15, quienes se ahogaron al atardecer del viernes en el lago de Managua, de donde fue La Perfecta 8 cuadras al lago, fueron sepultadas la tarde del sábado en el Cementerio Occidental.
Las jovencitas fueron sepultadas luego de un largo recorrido del cortejo fúnebre que salió desde las costas del lago en el Barrio Domitila Lugo, en carretera Norte, hasta llegar al cementerio, ubicado en el Barrio Monseñor Lezcano. La madre, la abuelita y resto de familiares y vecinos de las jovencitas, lloraron desconsoladamente, a la vez que tocaban los féretros en señal de despedida.
Las desafortunadas muchachas perecieron en el lago ante la mirada de otros menores de la familia y vecinitos que las vieron entrar al lago en una zona profunda donde siempre acostumbraban jugar, pero de pronto se hundieron y no volvieron a salir a flote.
Uno de los dos menores que vio a las muchachas cuando desaparecieron en las oscuras aguas del Xolotlán, relató sollozando: “Les dije que no se metieran muy hondo, pero no hicieron caso y de pronto miré que se estaban hundiendo”.
Al ver lo que ocurría, los chavalos corrieron en búsqueda de ayuda, pero cuando regresaron con varios adultos, las aguas estaban calmas y las muchachas ya habían sido tragadas por el lago.
Como ya había oscurecido y aún no encontraban los cuerpos de las jovencitas, los familiares y vecinos encendieron fogatas para alumbrarse, mientras grupos de hombres, adultos y jóvenes buscaban en el fondo de las sucias y pantanosas aguas. Los vecinos no se dieron por vencidos y buscaron por todo el sector cercano en esa parte del lago, hasta que las encontraron cerca de las 10:00 de la noche.
Dominga Solís, la madre de las jovencitas, llorando desgarradoramente, imploraba a los bomberos y a los vecinos que le ayudaran a encontrar los cuerpos de sus hijas, que no dejaran que permanecieran toda la noche en el fondo de las aguas.
La adolorida mujer, no se cansaba en repetir que las dos muchachas le dijeron al salir de casa que no tardarían, que estarían donde unas amigas del barrio Las Torres, pero tomaron otro camino, el del más allá, al meterse en el lago.
La Brigada de Rescate de la Dirección General de Bomberos participó en la búsqueda de los cuerpos, pero se habían retirado debido a la entrada de la noche, para reiniciar el rastreo al amanecer del sábado.
Las muchachas ahogadas, como todas las familias que viven a lo largo del lago de Managua, procedían de una familia extremadamente pobre, por lo que fue necesario que amigos y vecinos efectuaran una recolecta para comprar los dos ataúdes y realizar el velorio.