La perspectiva del 2001 y el mundo

María Antonia López [email protected] Las diferencias constantes en las que se mantienen los productores de petróleo a nivel mundial para poder desacelerar el alza intempestiva de los precios o evitar caídas estrepitosas, pondrán en vilo las economías de los países a nivel general. El 17 de enero está prevista una reunión extraordinaria entre los venezolanos […]

María Antonia López [email protected]

Las diferencias constantes en las que se mantienen los productores de petróleo a nivel mundial para poder desacelerar el alza intempestiva de los precios o evitar caídas estrepitosas, pondrán en vilo las economías de los países a nivel general.

El 17 de enero está prevista una reunión extraordinaria entre los venezolanos y la OPEP, cuyo fin es evitar que los precios del crudo continúen bajando.

El presidente venezolano Hugo Chávez, expresó esta semana que el descenso por más de cinco dólares en una semana por barril de petróleo es preocupante para su país, agregando que no estaba dispuesto a venderlo en 10 dólares.

El Banco Central de Nicaragua ha señalado ante esta problemática que el aumento de los precios del petróleo “tiene un efecto adverso sobre los términos de intercambio, incidiendo de forma negativa en la balanza comercial, tanto directa como indirectamente. Por otra parte, se estima que en el sector fiscal el principal efecto sea una menor recaudación originada en un menor consumo de gasolina y diesel”.

Por otra parte dependerá de los efectos del invierno si el precio subirá o bajará en los próximos meses.

Las proyecciones de la Energy Information Administration (EIA) estimó que los precios podrían declinar entre 4 a 5 dólares por barril el próximo año, partiendo que a diciembre del 2000 cierre en 25.00 dólares, mientras la cesta venezolana se acerque a 22 dólares.

Por otra parte, la EIA sostiene que la oferta del crudo para el 2001 puede incrementar en 1.9 a 2.0 barriles diarios. Los precios para los próximos meses se esperan en descensos suaves a lo largo de todo el año.

La EIA considera que los países subdesarrollados se mantendrán muy sensibles a los aumentos de precios petroleros, pese a los esfuerzos que algunos han hecho por mejorar las condiciones de generación energética, los ritmos de crecimiento se verían frenados y la demanda del crudo traería consecuencias drásticas.  

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